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Por una Corte sin adjetivos

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El proceso de selección de los nuevos magistrados de la Corte Constitucional ha entrado en su fase final. La renovación parcial a la que está obligado este ente colegiado se encuentra culminando su fase de valoración de las capacidades de los juristas que tendrán que reemplazar; en principio tres de los nueve magistrados en funciones.

Pero más allá de la capacidad e idoneidad de los concursantes, que están siendo valoradas, y tras los eventos de renuncias tanto de miembros de la Comisión Calificadora como de concursantes, debe prevalecer la necesidad de llevar este proceso a buen término sin enredarse en los tropiezos que ha sufrido. Buen término que no solo implica culminar la selección en sí,  sino garantizar que los mejores perfiles sean elegidos.

Tras décadas clamando por un sistema judicial idóneo, y luego de una consulta popular, de denuncias de intervención y manipulación, luego destituciones varias y demás avatares que ha enfrentado la aplicación de Justicia en el país, la realidad es que la sociedad ecuatoriana aún no recobra la fe en la justicia. Ni en la administración de Justicia como el poder del Estado llamado a devolver el equilibrio a la sociedad y velar por la aplicación del derecho y la justicia. Esa es un triste realidad.

Si bien la Corte Constitucional es autónoma, ya que el control de la constitucionalidad se ejerce inclusive sobre las decisiones judiciales, su independencia del sistema y su idoneidad constituyen una pieza fundamental para la recuperación de la noción de Justicia que alimenta la confianza colectiva en el sistema democrático. Una corte constitucional idónea, imparcial y sin agenda previa es una garantía para la democracia hoy en día.

A pesar de que la actual corte ha estado presidida por un catedrático respetado, y por juristas de trayectoria, aun tiene retos que siguen pendientes y que deben ser su legado. Esto pasa por la institucionalización de la noción de independencia, como corte de alto nivel e imperturbable ante el poder político. Es decir, que la instancia judicial más importante del país se pueda conformar con los mejores juristas es una obligación insoslayable de la que pende el propio sistema democrático y sus instituciones. En consecuencia, contar con los mejores perfiles, no puede ser un mero accidente ni producto de la suerte o de las coyunturas en un proceso de selección. Debe ser la respuesta contundente a un compromiso por parte de todos los actores sociales para blindar la Justicia constitucional de las apetencias ideológicas, partidistas y políticas que son una amenaza constante en un Estado débil. Que se pueda contar con cortes que no traigan adjetivos calificativos, que no tengan colores ni banderas. Donde prevalezca un compromiso inquebrantable con la Justicia y el derecho y que sea ésta, y no otra, la motivación de sus pronunciamientos y de todos los que intentan llegar a ella.

Si el país requiere recobrar su fe en la democracia como sistema, no debe solamente trabajar por reinstitucionalizar el régimen de partidos políticos -que bien se conoce hace falta-, sino que se debe fortalecer las instancias judiciales donde se resuelven los asuntos de mayor relevancia pública y en donde se prueba el derecho y ejercicio del sistema de pesos y contrapesos que tienen las democracias.

En la actualidad las cortes constitucionales o supremas cortes, no solo están avocadas a dirimir entre conflictos sociales, aplicando la ley e impartiendo justicia con base en el mérito de las causas y el derecho. Hoy la complejidad de las decisiones judiciales van, además, en aumento, como va en aumento la complejidad de la vida social en una era con mayores demandas, mayores derechos, límites biofísicos planetarios, riesgos globales y, por supuesto, sistemas democráticos endebles y sometidos a riesgos y amenazas constantes.

Que el país convierta en tradición contar con una corte constitucional que contribuya a recobrar la fe en la Justicia, en la honorabilidad de sus jueces y en la independencia de las funciones.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria. 

2 Comments

  1. Un saludo,

    Considero que la ley y sus representantes, deben brindar siempre confianza y seguridad para quienes la ejercen y para aquellos que son accionados por estas.

    No se puede soslayar la necesidad de una reforma, la misma que debe ser enfoncada en el bien común y social, la cual busque cumplir con los principios del SUMAK KAWSAY, la que regule y moldee el proceder de todos, ya sean altos cargos o personas naturales.

    Es inaudito pensar que en nuestra justicia exista tales acciones de inestabilidad, las cuales provoquen incertidumbre en las personas, las que induzcan a cuestionarse y decir cuando la justicia saldrá en contra de una persona inocente y a favor de una culpable?, aquellas que generen miedo y sentimiento de carencia de respaldo, por la que se supone es nuestro colchón en nuestro hogar, «la Justicia»

    Jamás a perder la Fé en que nuestro país algun dia llegara al podio que se merece¡¡

    Sigamos adelante!

  2. Estimada Doctora Alban, comparto varias de sus conclusiones, pero no tengo tantas esperanzas como usted, en el recambio de la corte constitucional, ni considero que la corte actual está haciendo un buen trabajo, por los siguientes motivos:

    LAMENTABLEMENTE, MUCHOS DE LOS FALLOS DE LA ACTUAL CORTE, NO SOLO SON CONTRADICTORIOS, SINO ILÓGICOS: He leído y analizado varios de los fallos de la corte actual más llamativos, y, concluyó que muchos pecan de sentido común, e, incluso acomodan los hechos para justificar sus conclusiones. Por ejemplo, el fallo del CASO No. 456-20-JP, que trata sobre el reenvío de fotos intimas de una estudiante por parte de otras estudiantes sin permiso, no solo no aplica el principio erga omnes, sino que aplica el principio inter partes, pero, manipulando los hechos, la constitución, y, las leyes, de forma tal que justifica la ofensa de la estudiante castigada, olvidándose de la estudiante agraviada, y, aplica mal el concepto de la justicia restauradora, indicando que el denominado “sexting” entre adolescentes no es un delito. Sin embargo, en el fallo 2064-14-EP/21, la corte determinó que las fotografías íntimas son datos sensibles que gozan de una protección reforzada. Entonces, cuando se presente un caso en el cual una persona promueva las fotos intimas de otra en redes sociales sin permiso, a que fallo de la corte se debe hacer caso?

    EL DOCTOR SALGADO NO ESTÁ USANDO SU AMPLIA EXPERIENCIA PARA GUIAR A LA CORTE POR EL CAMINO DEL SENTIDO COMÚN: Es lamentable, pero parece que el Doctor Salgado, cree que la Corte Constitucional del Ecuador es una corte de derechos humanos parecida a la CIDH, cuando no es así, porqué ni el artículo 429 ni el 436 de la constitución dicen eso. Poner los derechos humanos por sobre la realidad y el sentido común, no generan seguridad jurídica.

    EL ACTIVISMO DE GÉNERO SE TOMÓ LA CORTE CONSTITUCIONAL: Tristemente, un sin fin de fallos, nos demuestran que esta premisa es cierta. Parece que el Dr. Ávila, es el verdadero presidente de la corte constitucional, y, ha logrado que 6 de sus miembros voten siempre en bloque, fallos no solo contradictorios, sino que van contra la realidad de las familias ecuatorianas, olvidándose de la biología, sicología, etc.

    Por todo esto, tengo que decir, que al final del día, parece que no va a haber mucha diferencia entre la corte cervecera y la corte actual.

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