Quito: soñar no cuesta nada

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Como era de esperarse, la carrera por la Alcaldía de Quito arrancó muy temprano. Ya comenzaron a circular sondeos que buscan medir cuál es el nivel de aceptación de algunos posibles candidatos. Las redes sociales también se han unido en este empeño y ya circulan propuestas, planes y posibles proyectos para Quito.

Es importante estar conscientes de que la ciudad de Quito está pasando por un momento bastante crítico en varios aspectos y necesita que, a su cabeza, se coloque a un administrado experimentado en gestión pública. Urge conocimiento técnico para afrontar los problemas relacionados con seguridad ciudadana, salud, sostenibilidad ambiental, movilidad, mecanismos de participación ciudadana, agilidad en los procesos, entre otros.

De lo que hasta ahora se puede avizorar, otra vez se tendrá una cantidad significativa de candidatos. Se podría decir que, calculando a ojo de buen cubero, al menos 10 personajes se ven como pre candidatos. Si esto es así, se volvería a repetir el escenario funesto de las últimas elecciones seccionales: enorme dispersión, ningún acuerdo político que busque alianzas entre partidos y, consecuentemente, una autoridad electa con un bajísimo porcentaje de votos y, sobre todo, con escasa legitimidad.

La administración saliente dejó muy mal parada a Quito con una herencia de desatención y abandono pero, sobre todo, de corrupción. Esa fue una administración que le quitó a la ciudad la posibilidad de destacar como capital del país y agravó las complejidades económicas y sociales que ya tenía. Sumado a esto, la contracción de la economía por la pandemia acentuó la mala gestión del anterior Alcalde y limitó las acciones del actual. Por lo tanto, urge levantar a Quito. Para hacerlo, se debe buscar un candidato/a de alto perfil. Alguien que, además de ser un profesional con conocimiento de gestión pública, acredite una trayectoria limpia y esté en capacidad de construir un plan ejecutable de recuperación de Quito con visión de futuro, sostenible e incluyente.

Pero que haya una decena de pre candidatos es una mala noticia desde todo punto de vista y eso obliga, nuevamente, a colocar en el debate algunas consideraciones que son importantes a ser tomadas en cuenta.

Es legítimo que quiteños que se vean a sí mismos como líderes locales quieran ayudar a Quito a través de su participación política. Están en su derecho. No obstante, sería mucho más noble y les ahorraría a ellos mismos tiempo y recursos si logran reunirse entre ellos para evitar la tan peligrosa dispersión, agruparse por tendencias y consensuar un gran pacto por Quito.

No es recomendable ni positivo que se vuelva a tener 4 candidatos por la centro izquierda, 4 por la centro derecha, 2 de la izquierda y 2 de derecha. Lo racional, debería ser, que cada corriente lleve a cabo una suerte de primarias y luego, quien más posibilidades reales tenga, sea el que de consenso los represente. De esa forma, los quiteños tendría pocos candidatos, pero con tendencias políticas definidas y así sería incluso mucho más fácil construir propuestas eficaces y debatirlas en foros públicos.

Esa posibilidad pinta como una forma muy civilizada de canalizar inteligentemente y con madurez política la participación por tendencias. De esa manera, aparte de hacer un enorme favor a la ciudadanía, darían una señal única de interés por la ciudad, mejorando sin duda la democracia y el ejercicio de la política.

Evidentemente, la aplicación de una metodología como la que se propone, dejaría por fuera aquellos perfiles de menor posibilidad. Pero lo que debería impulsarse es que, a través de este pacto por Quito, quienes no se vean favorecidos suficientemente con apoyo para ser candidatos se deberían comprometer a reforzar la gestión del candidato de la tendencia, en caso de resultar electo.

Se requiere alta convicción democrática para un proceso como el que se propone. Sin embargo, podría ser la solución viable para evitar repetir los errores del 2019. Una propuesta ambiciosa, sin duda, que debería además ser acompañada por la sociedad civil. Puede verse compleja al inicio, pero inédita y exitosa si se logra. Soñar no cuesta nada.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

6 Comments

  1. El hablar de elecciones en Ecuador parece un circo, ahora que se aproximan las elecciones a alcalde en la ciudad de Quito, solo se espera que no sean como elecciones pasadas.
    No es justo para la cuidad tener que elegir el mejor de peor, se han implementado pruebas para ganar un cupo en la universidad o para ejercer la profesión de profesor, porque no implementar pruebas a estos candidatos en la cual el pueblo no tenga que elegir al mismo candidato de siempre por su trayectoria.
    Es inaudito ver como en una ciudad pequeña, tenemos 10 posibles candidatos, se debe minimizar esto en gran parte, y esta prueba no sonaría tan descabellada si nos daríamos cuenta que no debemos elegir a una persona por su trayectoria o por quien es, no podemos dar el voto por que el nombre lo conocemos, debemos darlo por que el candidato cumple con una serie de requisitos y está calificado para el puesto, por ejemplo se inscriben 10 candidatos a esta prueba, en la cual 5 se eliminan por menor puntaje, de los 5 ganadores se puede realizar debates obligatorios y sin posibilidad a faltar, en los cuales expongan sus planes y sus propuestas, nuevamente realizar esta prueba y escoger a los dos candidatos con la mejor calificación, a estos dos candidatos de les puede destinar recursos para sus campañas políticas, y de esto se genera el voto.
    De esta manera podemos darnos cuenta que puede llegar un nuevo nombre o nombre que no conocíamos y están calificados para el puesto, no los escogeríamos porque son futbolistas o porque están en la radio, sino, porque son personas calificadas y pasaron por varios filtros antes de su elección.

  2. Los candidatos de valor democrático no llegan ni a los dedos de una mano, el resto son oportunistas que se aprovechen de la ingenuidad de la gente ofreciendo cosas que en la practica cumplen, sugiero que quien se postule además de ser probo haya prestado servicios relevantes que ameriten su candidatura y que este apoyado por un partido político y no por movimientos que no son sino de personas con ambiciones personales y que luego se convierte en corrupción y una de las oferta de campaña seria reducir el gasto corriente que bordea el 40% con una burocracia inoperante y dejar exclusivamente aquellos funcionarios necesarios, con una buena delegación de funciones y con análisis permanente de efectividad y eficiencia en el cumplimiento de funciones, si comparamos con el Municipio de Guayaquil asigna 14% del presupuesto a gastos corrientes, el municipio de Quito se ha convertido en refugio de pipones

  3. Para evitar que el alcalde electo gane con una baja votación debería implantarse una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados

  4. El Populismo delictivo tiene su esquema definido, ya probado en anterior elección, simplemente lanzan 5 o más candidaturas con el primario afán de dispersar votos e «invertir» millones de lo robado en 2 o 3 de las más opcionadas , ese negocio mafioso se replicará indudablemente, ojalá los medios comerciales y el CNE no se entreguen con alma, vida y sombrero hacerles el juego a ese Cartel a cambio de atenderle a montones al que paga a montones, así sean matones.

  5. Estimada Ruth,

    Concuerdo con su comentario acerca de lo que se nos aproxima, es decir las elecciones por la alcaldía de Quito.

    Es importante que aquel nuevo Alcalde se comprometa con la ciudadania, que posibilite un desarrollo con el tiempo, siendo este sostenible y sustentable, el que no enriquezca a grupos específicos, el que ayude a crecer a todas las personas que son parte de la ciudad, el que permita que nuestra capital marque un punto trascendental no solo en el Ecuador, sino en toda América y el mundo.

    Para conseguir un buen mandante, la ciudadanía debe pensar y elegir a aquel que demuestre conocimiento, experiencia e indignación por la actualidad que se vive, aquel que no busque el posicionamiento para llenarse los bolsillos como se ha evidenciado con las anteriores administraciones, quienes han llegado a altos cargos por su fama o popularidad y han enriquecido a sus secuaces.

    Lo último que se debe perder es la esperanza ya que soñar no cuesta nada.

    Saludos.

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