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Sofía Almeida, el cerrojo que no salta

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O se encuentra una fórmula para destituir a la presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, CPCCS, Sofía Almeida o se recompone la mayoría socialcristiana-correísta que reinó ahí hasta hace poco y todo vuelve a su estado original… Lo cierto es que si no hay un sacudón radical, el organismo seguirá paralizado y el país entrará en un enredo institucional de complejas consecuencias políticas.

Lo que ocurre con el CPCCS es, al menos en los papeles, sencillo: la coalición socialcristiana y correísta que llegó a un acuerdo para nombrar autoridades como la de Contralor o superintendentes, bajo la operación de los hermanos Pedro y Luis Almeida, perdió hace pocas semanas la mayoría y paralizó el trabajo del organismo para que la nueva mayoría no influya en esos nombramientos. Para paralizar al CPCCS, la presidente Sofía Almeida ha utilizado, de forma mañosa, algunas herramientas que tiene a la mano. Esto es, básicamente, suspender las sesiones arguyendo cualquier pretexto. Lo ha hecho en más de 26 ocasiones y para eso ha dicho cosas como que el internet no funciona, que no hay condiciones para continuar una sesión o que dos consejeros están discutiendo mucho. Esto ocurre desde el 29 de diciembre del año pasado y, como van las cosas, los plazos legales para los nombramientos pendientes ya no podrán cumplirse.

Una de las más recientes maniobra de Almeida para impedir que el organismo funcione ocurrió la semana cuando clausuró una sesión donde la nueva mayoría se disponía aprobar unas observaciones al reglamento para la elección del nuevo Contralor, formuladas por la Fundación Ciudadanía y Desarrollo. Esas observaciones pretenden subsanar vicios que tenía el reglamento aprobado por la antigua mayoría de correístas y socialcristianos y que, a juicio de la nueva mayoría, buscaba nombrar a un Contralor a la medida. Según la Fundación Ciudadanía y Desarrollo el reglamento vigente busca, entre otras cosas, perjudicar, en las calificaciones, a candidatos que se han destacado en la academia. Todo esto para beneficiar a quienes llegan con carreras como ingeniería u otras que no tienen relación con el cargo. Además, se minimiza la importancia de la experiencia en la misma Contraloría para dar mayor peso a la experiencia en otras materias que no se vinculan con los temas de la Contraloría. La Fundación alerta igualmente sobre el hecho que el reglamento aprobado por el correísmo y el socialcristianismo establece que el secretario del Comité de Selección tiene que ser elegido de una terna que envía la presidenta del CPCCS; esto acabará con la independencia de ese organismo y convertirlo en dependiente de Almeida. En otras palabras, y aunque la Fundación no lo diga, en este reglamento están las semillas para acomodar la selección de alguien a quien socialcristianos y correístas ya tienen en mente.

Como correístas y socialcristianos no pueden evitar que la nueva mayoría tome las decisiones, la estrategia de Sofía Almeida es manejar el CPCCS con sesiones extraordinarias donde los temas que ella incluya en la agenda no pueden ser alterados. Para mañana, por ejemplo, ha convocado a una sesión extraordinaria donde se van a tocar temas presupuestarios y administrativos. Si la nueva mayoría quiere, por ejemplo, que se trate las observaciones al reglamento para elegir Contralor no lo podrá hacer.  La idea es que el CPCCS siga funcionando, pero que una posible nueva mayoría no pueda alterar lo que los correístas y socialcristianos dejaron armado. Al mismo tiempo no se podrá avanzar en los concursos. En el CPCC se sabe que esta es una estrategia que ha sido diseñada por los hermanos Pedro y Luis Almeida, el padre y el tío de la presidente que manejan el organismo y operan los intereses de la antigua mayoría.

Según Sofía Almeida, el CPCC no puede funcionar porque la nueva mayoría no quiso aprobar el Plan de Contratación y con eso, sostiene, el organismo no tiene presupuesto. Los consejeros de la nueva mayoría sostienen, en cambio, que el Plan de Contratación no es el presupuesto del CPCCS y que contemplaba contrataciones bastante sospechosas como el alquiler de un local por 70 mil dólares por tres meses para llevar adelante el nombramiento del nuevo Contralor.

Los consejeros de la antigua mayoría explican lo que está ocurriendo de una forma singular: el gobierno y sus aliados están interesados en impedir que se nombren «funcionarios independientes» y tratar de mantener en estos cargos personas que fueron escogidos por el CPCCS transitorio presidido por Julio César Trujillo. El correísta Juan Xavier Dávalos ha tratado de implantar en la opinión pública la idea de que el gobierno mediante la nueva mayoría quiere sostener la institucionalidad del «trujillato», así como de destruir al CPCCS. Dávalos y los otros miembros de la anterior mayoría, David Rosero y Sofía Almeida están alineados con la estrategia de los hermanos Almeida que se resume así:  si nosotros no vamos a controlar los nombramientos, entonces es preferible que el país caiga en los enredos jurídicos que se producirán cuando se agoten los plazos para los nombramientos de los nuevos funcionarios.

¿Cuál podría ser el sacudón que saque al CPCCS de la paralización artificiosa en la que se halla? Mientras solo se convoque a sesiones extraordinarias, como parece que lo va a hacer Sofía Almeida desde mañana, parece difícil que la nueva mayoría pueda sacarla del cargo y nombrar presidente. La otra posibilidad, que se está pensando, es que el Contralor la destituya por incumplimiento de funciones. Mientras tanto, el tic-tac de los plazos sigue corriendo.

Foto: El Universo

5 Comments

  1. Increíble lo que sucede en el país , un BODRIO como el CPCCS , creación perversa de la ROBOLUCIÓN , ahora en manos de politiqueros indeseables , que pretenden hacer lo que les da la regalada gana ( por algo son Guacharnacos ) ; y el país en la más absoluta indefensión . Este relajo , de proporciones apocalípticas no puede continuar , Presidente Lasso , tome decisiones radicales , no le queda otra opción . Ud y su grupo de asesores , tendrán que determinar las mismas !!!!!

  2. Po r personas como Sofia Almeida, cínica, incapaz pata su gestión, y títere, a las claras de personajes mañosos, ya se les conoce, deben cuidarse porque el pueblo se está cansando. Todo lo que sube baja. Lo que se siembra eso mismo cosecharas. Almeida debe irse a la casa, bueno, si tiene sangre en la cara y dignidad.

  3. El Pacto que no pudieron hacer para elegir al presidente de la Asamblea, lo están reditando en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, es que quieren elegir a su gente, para que cubra lo que se sigue descubriendo de los malos y corruptos manejos de los dineros públicos, por lo que es importante tomar decisiones y desaparecer este organismo creado para captar puestos claves para la impunidad o nombrar nuevos miembros, por las organizaciones sociales, Universidades, Colegios de Profesionales, Comisiones Anticorrupción, es decir gente proba y sin injerencia de los partidos políticos, esto va a permitir tener un organismo clave para la gobernabilidad del pais, y se castigue a los delincuentes con el nombramiento de los mejores ciudadanos para estos cargos importantes

  4. Funcionarios del CPCCS imponen la política del abuso y componenda, al costo que sea, con tal de satisfacer oscuros intereses sin importales las consecuencias. Ecuador necesita funcionarios de alta calidad profesional y moral. A los ecuatorianos nos llama la atención cuántos servidores públicos, motivados con frecuencia por su ambición personal u obediencia al cacique, están dispuestos a ser los implementadores de las políticas autoritarias.

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