Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La inseguridad es un gran botín político

en Conexiones4P/Elenfoque/Lainfo por

En un mundo donde el estado emocional de una sociedad depende cada vez más de lo que se dice y debate en redes sociales, el miedo es el material más propicio para quienes están interesados en socavar la confianza en las instituciones. Esto es patente estos días y semanas, en que los registros de hechos violentos como videos de atracos y sicariato, sobre todo en Guayaquil, se han disparado en redes sociales. La sensación de desamparo y vulnerabilidad que produce, es la materia prima perfecta para aquellos que buscan posicionar la idea que los administradores del Estado; es decir el Gobierno, no está ocupándose de la seguridad de sus ciudadanos.

Basta ver lo que ocurre cuando una cuenta de una persona o medio digital difunde uno de los videos: más de la mitad de los comentarios hace referencia a un estado de indefensión, sin importar que el hecho violento que aparece se haya producido en un lugar o en una circunstancia donde sería impensable que hubiera un policía o un militar. Por ejemplo, cuando la cuenta @cupsfire_gye (que cuelga videos de hechos violentos), colocó en Twitter cuatro fotos de un restaurante donde se cometió un acto de sicariato en Guayaquil, al menos el 70% de los casi 80 comentarios son expresiones de indignación por la ausencia de policías en el lugar. Como si las fuerzas del orden tuvieran que estar en cada rincón de una ciudad. «El centro de #Guayaquil está desolado, hasta los cuidacarros ya se fueron porque no hay nada de nada #Guayakill #EfectoLasso».

Otro usuario afirmaba que la culpa había sido de la alcaldesa de Guayaquil por estar más enfocada en el cierre de un colegio. Algo casi idéntico pasó cuando la correísta Radio Pichincha, administrada por la Prefectura de Pichincha, difundió un video en el que aparecía un grupo de delincuentes asaltando a una familia a la entrada de su domicilio. «Y como siempre no hay policías ni militares», puso como comentario la cuenta @JorgeVinicioCh1. Se colige que en una ciudad segura se debe colocar policías y militares en cada esquina.

Según el experto en comunicación política Carlos Ferrín, en el mundo de las redes sociales existen lógicas y dinámicas que facilitan el trabajo a quienes quieren construir un estado de histeria colectiva para afectar la credibilidad de la sociedad en las autoridades y las instituciones. Una de esas lógicas, sostiene, es la necesidad que siente la mayoría de los usuarios que sus opiniones sean validadas por la mayoría. Ferrin llama aquello «las mareas». Existe, en el fondo, un dinámica en la que el usuario siempre busca la aprobación o el aplauso que se expresa en likes o réplicas que, a su vez, aumentan la sensación de desprotección y vulnerabilidad: todo esto termina en mayor histeria colectiva. Un video de un asalto en un restaurante puede ser visto 40 mil veces o más. Así, ese delito, limitado a un lugar, se puede convertir en una experiencia de decenas o centenares de miles de personas. El periodista Juan Carlos Aizprúa fue asaltado en el sector de Bellavista, en Quito, mientras paseaba a su perro.  Seguramente hay cientos de personas que pasean a diario sus perros, pero el asalto a Aizprúa hará pensar a muchos que cada vez que se saca a pasear un perro hay un asalto.

Aprovecharse políticamente de esta atmósfera y de ese estado anímico es tarea bastante grata para quienes hacen oposición. Hay que ver, por ejemplo, el video que puso en sus redes la asambleísta correrísta Paola Cabezas. En él, insiste en la narrativa sobre indefensión e introduce segmentos sacados de contexto de un audio donde se escucha la ministra de Gobierno, Alexandra Vela, afirmar que no es experta en seguridad. Otra asambleísta correísta, Pamela Aguirre, apareció en una entrevista sosteniendo, sin estadística alguna, que el Ecuador ya es un lugar más inseguro que Sinaloa en México. Luego del asalto al periodista Aizprúa, Paola Pabón, prefecta correísta y engrilletada de Pichincha, no esperó mucho para expresar su solidaridad y decirle que “hacemos un llamado al gobierno nacional a emprender acciones inmediatas para detener la inseguridad”. Como si el gobierno estuviera cruzado de brazos.

La histeria y el terror que producen las redes sociales con el tema de la violencia hacen que, generalmente, las autoridades terminen cayendo en la misma lógica: buscando el aplauso y la validación de las mareas que surgen en redes y se desvanecen en poco tiempo. Presentar leyes que aumentan penas o sacar militares a la calle, a pesar de toda la evidencia estadística y académica que señala que no solucionan el problema, se convierten en reacciones casi automáticas de las autoridades. Esas medidas parecen responder más al terror del que son víctimas los usuarios de internet, que a estrategias destinadas a resolver los complejos motivos que producen la inseguridad: en este caso, la consolidación del poder de los carteles del tráfico de drogas.

Según un estudio publicado en la revista Nature en abril del 2020, en el que se analizaron más de 32 000 tuits de 18 países de América Latina donde el tema de la inseguridad es el gran cuco de la conversación nacional, «las redes sociales no son muy útiles para detectar las tendencias de la delincuencia en sí; lo que demuestran es más bien un reflejo del nivel de miedo a la delincuencia». Es más, la tendencia en América Latina, según el estudio, dice que hay 2 653 más probabilidades de que aparezca un tuit que mencione un asesinato que uno que hable de un delito contra la propiedad.

El aprovechamiento del estado emocional creado en redes por la sensación de violencia e inseguridad es parte de las nuevas estrategias de lucha política. Como sostiene el historiador de Yale, Timothy Snyder, que se ha dedicado a estudiar cómo Rusia ha sido exitosa en su combate a las potencias occidentales con la manipulación emocional en redes sociales, la humanidad vive en un  mundo que es definido por el internet. Se trata, según Snyder, de un escenario donde cada vez pesa más lo psicológico y lo emocional sobre lo racional.

No hay duda de que en el Ecuador, y sobre todo en Guayaquil, el aumento de la delincuencia es real. Las estadísticas oficiales dicen, por ejemplo, que el 2021 es el año más violento desde el 2010. Eso no quita que gran parte del nivel de histeria colectiva que se siente en la sociedad, responde más a lo que se ventila en redes sociales que a lo que ocurre en las calles. Solo cuando esa histeria dé paso -por lo menos en los forjadores de políticas públicas- a una reflexión racional de las circunstancias, se podrá esperar medidas más efectivas para combatir la delincuencia.

Foto El Universo.

10 Comments

  1. Puedo compadecerme por el simple hecho de que este país nunca podra terminar con estos bandidos, cuando el policia pasa en su patrulla es un vago (que si se han visto varios casos que son reales) pero existen los trabajadores que dan su vida y sacan la cara por Ecuador y lo que representan, pero si atrapan o matan a un ladrón, violador, sicario, narco, entre otros, estos señores policias los cuales están haciendo su trabajo son quien termina perdiendo, es tan hermoso este pais con leyes estúpidas en este caso donde quienes ganan son los maleantes.

  2. Es tan clara la inseguridad que existe actualmente en el Ecuador aunque se ven mas noticias sobre la ciudad de Guayaquil la inseguridad existe en todas las ciudades, y no es que este a favor ni en contra de los policías pero es injusto que ellos cuando están tratando de hacer su trabajo o lo están haciendo y hacen daño alguno de los delincuentes los policías son los que tienen que ser sentenciados y los delincuentes viva la vida se debería tener un poco de conciencia y sentenciar a los que enserio están haciendo daño a la sociedad y al país.

  3. Hoy en día nadie vela por la seguridad de los Ecuatorianos, ya no se puede ni siquiera salir a pasear con la familia por miedo hacer asaltados o que la delincuencia se aproveche, es verdad que no se puede poner policías en cada rincón. Pero el gobierno debería tomar otra medida para precautelar la seguridad de los pobladores no es una tarea fácil pero tampoco imposible.

  4. Es cierto que para empezar a controlar este desenfreno delincuencial se necesita varias acciones articuladas entre si, desde las mas simples (ejm ANT disponer usuarios motos deben llevar en casco la numeración clara de la placa, permitiría mejorar control), hasta las complejas (cambios impostergables en leyes, empezando Constitución).
    Declarar los delitos relacionados a droga, como de lesa humanidad, juzgar a los adolecentes por el delito cometido, no por su edad, juzgar la corrupción con extrema dureza, incluir extinción de dominio.
    Y claro, paralelamente enrumbar al país por el desarrollo y crecimiento económico.
    Cambiar la forma y maneras que la educación se lleva en el país, para tener jóvenes instruidos, interesados en la ciencia, para lograr generaciones críticas pero correctamente educadas, las que no «comeran cuento» con los politiqueros.
    Dignatarios de las funciones, deben ser probos, no solo parte de las listas de tal o cual partido.

  5. Si se arma una balacera entre policías y delincuentes, la policía no tiene porque disparar al aire, pues que apunten bien a los pillos, mientras más de estos caigan mejor para el país, nos evitaremos mas gente en las cárceles.

  6. Las noticias sensacionalistas, compartidas usualmente por redes sociales para involucrar emocionalmente a los lectores, generar atención y llevar a sus creadores a obtener rentabilidad o réditos politicos por la publicación. La generación de noticias de alto impacto, aunque sea falsa, termina siendo lucrativa para ciertos politicos, que buscan protagonismo a través de este tipo de acciones negativas para la sociedad. Otra de las motivaciones para generar noticias falsas es minimizar los esfuerzos que se realizan desde el Estado, por ejemplo, generando confusión en el manejo del coronavirus o criticando la falta de seguridad y sobre todo la pobreza que agobia a gran parte del Pais. El gobierno del «sabio» economista manejó inmensa cantidad de dinero y que hicieron?: SE ROBARON y AHORA SE RASGAN LAS VESTIDURAS.

  7. Si no existiera en el País una empresa como Supermaxi o Coca-cola, pensaría que la desorganizacion es cuestión de una tara mental. Pero todo es pir falta de planes ejecutables y de ejecutores que cumplan y rindan cuentas del compromiso que implica su aceptación a la misión que ha aceptado. No es asunto de hacer presencia en las calles para alejar a la delincuencia. Hay que estructurar planes con alcance reslista, con recursos humanos suficientes, con objetivos medibles y tiempo suficiente para ver resultados. Por ejemplo respecto a las armas en manos de delincuentes, el ejército nacional debía ejecutar acciones que aseguren que un alto porcentaje de las mismas sean incautadas y destruidas. Pero ese objetivo no puede alcanzarse en un patrullaje vial. Tampoco puede desaparecer el asaltante de las calles, si no es disuadido al saber que el ciudadano puede defenderse de su ataque, o detener su fuga. De qué sirve tener guardianes privados si no pueden defender la propiedad a su cargo del asalto, allanamiento y robo por bandas armadas. Pero lo peor de todo, es lo que termina de suceder con el policía Olmedo quién en un afan espontáneo de defensa a una víctima , bloquea la huida del asaltante, utiliza su arma de dotación y el fiscal lo acusa por uso excesivo de la fuerza y el juez lo condena a tres años de prisión. Sin planes, sin recursos, sin normas claras, la lucha frustrada contra la delincuencia será un argumento para culpar al gobierno que heredo la crisis creada por el correismo.

  8. Estimado Señor Pallares, permítame agregar lo siguiente:

    DEFINITIVAMENTE, HAY UNA CONSPIRACIÓN POLÍTICA: A muchos ecuatorianos, no nos sorprende que los políticos, sobre todo de la posición, estén usando este tema para conspirar. Es evidente, que hace unos años, ante el crecimiento de la violencia asociada al crimen organizada, se hizo necesario modificar algunas leyes, sobretodo las relativas al uso de la fuerza, pero, sorpresa, la mayoría correista de antes y ahora, en conjunto con los social cristianos, y el resto, no hicieron nada ni lo harán. Sería interesante, que el periodismo les recuerde esto a los líderes y voceros de la oposición, pero es más rentable hacer crónica roja.

    LA COMUNICACION DEL GOBIERNO ES FLOJA, LA DEL PERIODISMO ES FATAL: En medio de este caos, no hay nadie en el gobierno, que usando todos los medios de los que dispone el gobierno, por lo menos distinga con cifras y estudios, la delincuencia común de la delincuencia organizada. En el periodismo nacional, no solo abunda la crónica roja, sino los analistas que promueven ideas sin sentido.

    TAMPOCO SON CIERTAS LAS TEORÍAS SOCIOLÓGICAS QUE APUNTAN A LA POBREZA COMO RESPONSABLE DE LA DELINCUENCIA: Si es cierto, que cuando hay crisis económica, algunas personas optan por la delincuencia, como medio de satisfacer sus necesidades, pero eso no significa que solo los pobres opten por esa opción. Es más, la totalidad de delitos de cuello blanco, asociados a corrupción estatal, son ejecutados por personas que no solo no son pobres, sino que cuentan con grandes recursos económicos. La realidad es que la falta de valores, la ambición, pero sobretodo, la impunidad, son caldo de cultivo para que la delincuencia crezca. Y la impunidad, definitivamente, está asociada con el sistema de justicia, tanto en al ámbito público, privado, como educativo.

    ART. 163 DE LA CONSTITUCIÓN: “ La Policía Nacional es una institución estatal de carácter civil, armada, …cuya misión es atender la seguridad ciudadana y el orden público ….
    Los miembros de la Policía Nacional tendrán una formación basada en derechos humanos … y utilización de medios de disuasión y conciliación como alternativas al uso de la fuerza.” Este artículo, citado parcialmente, es una de tantas muestras, de lo irracional que es la constitución de Montecristi. Me quedo con la siguiente inquietud: cuál es el método alternativo que debe usar un policía para controlar a un delincuente con un cuchillo, un arma, que tiene un rehen, o, que está a punto de asesinar a otro preso en medio de un motín carcelario? Me gustaría que los feligreses de los derechos humanos me respondan.

    En definitiva, señor Pallares, es cierto que el tema de seguridad está mal manejado, pero también es cierto que la constitución patéticamente garantista de Montecristi, ha tocado fondo. Si el presidente Lasso quiere matar varios pájaros de un tiro, la consulta que piensa hacer, debe basarse en artículo Art. 444, es decir, llamar a una constituyente que nos regrese a la constitución del 98 con cambios puntuales, mismos que serían hechos por nuevos asambleístas.

  9. Es sorprendente el desparpajo que tienen ciertos personajes que fueron parte del desgobierno de 14 largos años, para exigir que en un par de meses el señor Lasso arregle el desastre que heredó. Y hay quien dice que el Ecuador ha sido el segundo en América en seguridad. Debe ser, por eso se llevaron con seguridad unos 70 mil meloncitos que ahora hacen mucha falta para arreglar el desastre. Y ni piensan devolver: solo tienen una bicicleta y el Estado no les puede cobrar porque así lo dejaron los «vivísimos»: bien «amarrado». En verdad que son karetukos.

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