Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Sofía Almeida, la presidenta ideal, está caída…

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¿En Mocolí es tan mala la señal o Sofía Almeida tiene un plan guacharnaco de Internet? No aparece, no se le oye o apenas y entrecortada, se eclipsa, asoma: “¿ahí me escuchan?” Eso dura y se repite. David Rosero, que la reemplaza en la presidencia del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, pide, una y otra vez, “a los señores de tecnología” que la llamen, que le digan que no se conecta, que no se le oye, que la ayuden… Y ellos, una y otra vez, le hacen saber que ya mismo… que ella «está cambiando de ordenador».

Asistir a una sesión virtual del Cpccs, como la de ayer, es entender que la paciencia es un arte. Nadie entiende por qué ese organismo no ha prescindido de “los señores de tecnología”. Luce obvio que ellos hacen pésimamente su trabajo: debieron haber dado un curso rápido sobre las herramientas que usan los consejeros. Y haber ido a la casa de cada uno de ellos para asegurar condiciones óptimas de transmisión. Pero claro, eso es no entender que también la tecnología en el Cpccs obedece al manejo político. Da vergüenza ajena que los “señores de tecnología” hayan sido adiestrados hasta para cerrar el volumen de los micrófonos o no dejar ingresar por zoom a consejeros de oposición. Qué miseria.

Sin Sofía Almeida conectada, una sesión del Cpccs es un retrato apabullante del subdesarrollo. Con ella conectada, es la prueba irrefutable de la desinstitucionalización del país. Hay que oírla. Su vuelo conceptual es tan bajo que se entiende por qué el ente que representa no es una institución. Sofía Almeida vive en la múltiple compañía de sí misma. No hay frase donde no cuele su yo; un yo teatral que calza perfectamente en el modelo dramatúrgico propuesto por Erving Goffman: Sofía Almeida interviene para construir la percepción que ella quisiera que la opinión tenga de ella. Mujer intachable, insobornable, atada a principios familiares, que siempre está con la verdad, que actúa con la verdad, que siempre hace lo correcto. Que no sucumbe ante presiones ni tentaciones. Que cumple escrupulosamente las leyes y los reglamentos.

Funcionaria perfecta. Mujer incorruptible. Y víctima de difamaciones e inventos malintencionados de la oposición. Blanco de la consejera María Fernanda Rivadeneira, que cita a cada rato. O de Hernán Ulloa a quien desafía a decir tal o cual cosa “si tiene pantalones”. Y así, mientras se ubica en un altar de ensueño, multiplica frases asesinas –los cuatro consejeros tienen problemas con la Justicia- o amenaza con acciones penales a sus opositores. Es claro: la señora que se teje un perfil impecable, no puede permitir que se dude de ella, de sus valores, de sus acciones, intenciones o decisiones. No lo puede permitir y no lo va permitir. No solo no lo permitirá sino que para aquellos que lo intenten, habrá consecuencias. Graves, muy graves. Lo dice sin ambages. Lo reitera.

Sofía Almeida es el mejor retrato de lo que ha llegado a hacer la política criolla: usar personas sin preparación para dirigir organismos estatales mientras otros -en este caso familiares suyos; su tío Luis en especial- trabajan para alinear ese ente con intereses de su partido y sus aliados correístas o exemepedistas. El resultado es trágico para el país. Basta con tener paciencia y sentarse a ver la sesión del Cpccs diciéndose -a pesar de las evidencias- que aquello no es un sainete comercial de pésima factura. Porque si esa es la vara que pone la presidenta, se entiende que los debates en el Cpccs tienen ese nivel.

¿Cómo sorprenderse, en esas circunstancias, de que algunos consejeros pidan a Rosero que ponga orden, que llame a la presidente a la cordura. Tampoco sorprende que otro consejero de oposición, Francisco Bravo, mocione -para incluir en los puntos del orden del día- removerla del cargo y cite una larga lista de motivos que son antónimos de las bondades que ella se atribuyó: falta de transparencia, ausencia de información, suspensión abrupta de sesiones (se habló de 14 ordinarias y 8 extraordinarias), ternas sin reglamentación, convocatorias a última hora, maltrato, cierre de micrófonos… Esa moción fue aprobada por 4 votos a favor y tres en contra.

Esa moción llevó a David Rosero, vicepresidente del Cpccs y aliado de Almeida, a concluir abruptamente la sesión; no sin antes disponer que la moción sea remitida a la Fiscalía y a la Asamblea. A todas luces se trata de una movida política. La Fiscalía nada tiene nada que investigar y patear el balón a la Asamblea significa que el PSC, el correísmo y el ex MPD entienden que, tras perder la mayoría y posiblemente a Sofía Almeida en la presidencia, podrían intentar recuperar el bodrio que Correa creó sumando votos. La impunidad bien  vale un juicio político.

Foto: El Universo.

12 Comments

  1. En los gobiernos pasados se suponía qué la asamblea y todas las funciones del Estado deberían ser destinadas para las personas que tengan los conocimientos necesarios para realizar las funciones requeridas y también que hayan sido elegidas por el pueblo, pero los partidos políticos Se aprovecharon de la condición de que las eligiera el pueblo para meter a gente inexperta con pocos o casi nulos conocimientos sobre la materia porque muchas de estas personas gozan de fama por otras actividades que no tienen nada que ver con lo gubernamental y en todo caso es responsabilidad de las autoridades establecer estándares que sean dables para que estos casos no se den y manchen la imagen de nuestro Gobierno.

  2. Frase de José María Velasco Ibarra, presidente de la República del Ecuador por cinco períodos, quien, en una ocasión, dijo a las juventudes: “¿Queréis revolución? Hacedla primero dentro de vuestras almas. ¡Sin amilanarse! ¡Sin amilanarse!” Tomemos conciencia de estas palabras y sin amilanarnos votemos al tacho de basura al CPCCS, que ha sido una institución creada para garantizar funcionarios afines a una tendencia política que no tiene otro fin que la impunidad y la salvaguardia de aquellos funcionarios que por sus errores y horrores hoy están con sentencia o fuera del pais.

  3. Así es, ya es hora que el presidente Lasso, cumpla con todo lo prometido, no solo con subir el sueldo básico, saque a tanto correista de su gobierno señor¡¡¡¡¡por favor, hágase un favor y cumpla con lo que prometió, si no lo hace todos los que votamos por usted estaran en su contra.

  4. Cpccs, hoy convertido en la cueva de los «guacharnacos»:
    Sobrina,
    Padre
    Tío.
    ¿Y esa era la institución que serviría que gobierne el pueblo?

    Invento malsano de los españoles de PODEMOS, y aprobado por el infame ratero belga.

  5. Estimado señor Hernández, permítame agregar lo siguiente:

    EL TRISTE PAPEL DE LAS MUJERES DE LA OPOSICIÓN, ESTÁ DEJANDO EN DESVENTAJA AL RESTO DE MUJERES DEL PAÍS: Lamentablemente, para todas aquellas personas que promueven que las mujeres, indígenas, negros, gays, etc., deben llegar a cargos públicos, solo por ser mujeres, indígenas, negros, gays, etc., el papel que Sofia Almeida, Cinthia Viteri, Paola Pabon, y, la casi totalidad de asambleístas de la oposición, están cumpliendo, demuestra a las claras, que tanto para los cargos públicos, como para altos cargos gerenciales privados, se requieren personas preparadas y con sentido común, independientemente de su sexo, etnia, color de piel, gustos sexuales. Tampoco basta con que el dueño del partido te ponga ahí. Y eso aplica también para los hombres.

    ASÍ NO LE GUSTE, LA MEJOR SOLUCIÓN, PARA TERMINAR DE UNA VEZ CON LOS PROBLEMAS DEL CPCCS, LA INACCIÓN DE LA ASAMBLEA ACTUAL, ETC., ES APLICAR EL ARTÍCULO 444 DE LA CONSTITUCIÓN: Es decir, llamar a una constituyente que nos regrese a la constitución del 98 con cambios puntuales, mismos que serían hechos por nuevos asambleístas, según las normas de elección que el presidente Lasso determine. A todas luces, es la solución más práctica para romper de raíz, todos los problemas reales y políticos que tiene el gobierno, para poder llevar sus planes adelante, en beneficio del país.

  6. Esta podría ser una gran oportunidad para REHABILITAR su nombre: RENUNCIAR. Sacudirse de los titiriteros, que aunque sean de su propia sangre, la están llevando al demérito. Al fin y al cabo, a la señora (o señorita) todavía se la ve joven. Los otros, sus parientes, ya viran la esquina con su fardo a cuestas. (Seguro que ya no podrán dormir; los diablos, de este y del otro mundo, los acosarán).

  7. Buen artículo como acostumbra escribir José Hernández. Si el Presidente Lasso llama a consulta sería muy bueno que pregunte al pueblo sobre la supresión de este mamotreto correísta.

  8. Si destituyen a Sofía, las lloronas serán «guacharnaco», Nebot y Correa porque se les va de las manos (o garras, da lo mismo) el control del Estado, más allá inclusive que el Ejecutivo

  9. El CPCCS, es una verguenza y un trago amargo que los ecuatorianos, tenemos que tragarnos los ecuatorianos. Funciona para cubrir sus propios intereses. Deberia desaparecer. Lasso lo prometio. Y no pasa nada.

  10. Asusta ver a una ignorante guacharnaca como Sofia Almeida, de presidenta de la cloaca creada por el delincuente Correa durante la decada robada. Necesitamos una consulta popular urgente para terminar con el CPCCS y enviar a todas las ratas de vuelta a las alcantarillas de las cuales nunca debieron salir.

  11. Sofía Almeida, la presidenta ideal, está caída… por qué? Por sus propios errores y por la testarudez y machismo de su tío «el guacharnaco». Estos señores se creen los intocables y pueden hacer lo que les viene en gana. La toma de la Bastilla, supuso simbólicamente el fin del antiguo régimen y el punto inicial de la Revolución francesa. Ecuador necesita borrar del mapa ese engendro del mal. llamado Cpccs.

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