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¿Se puede ahora sí hablar de cambio climático?

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En junio del 2012 en Río de Janeiro, Brasil, se celebraba una cumbre mundial sobre el ambiente denominada “Río más 20”. Era el aniversario de veinte años, desde la Cumbre de Río de 1992, que arrojó como resultado, entre otros acuerdos, el Convenio Marco sobre Cambio Climático.

El camino a “Río más 20” estuvo plagado, sin embargo, de tropiezos y reticencias por parte de muchos países a asumir compromisos en gobernanza ambiental y economía verde; que eran los temas de fondo del evento. Para esa cumbre se escogieron esos temas, pues nadie quería hablar de cambio climático. Se sabía que sobre ese tema, a diferencia de veinte años atrás, sería imposible acordar nada. Y así, la declaración de la Cumbre de “Río más 20”, como fue conocida, tuvo poca repercusión. Fue escasa en aspiraciones principalmente por la resistencia de muchos países a discutir, de forma clara y frontal, los temas de fondo como los impactos de cambio climático, y a asumir compromisos serios para evitarlo.

Pero ese mismo año, en octubre 2012, el huracán Sandy asoló las costas de Estados Unidos, siendo el número décimo octavo de la temporada. Su impacto fue devastador para la economía de Nueva York y de más de veinte Estados. Se estima que se perdieron 60 billones de dólares, más de doscientas vidas afectando, además a su paso por el Caribe, a países insulares y causando enormes daños en la región.

Hasta ese año los mercados financieros, cuya capital global es precisamente Nueva York, habían permanecido en una posición de observadores silentes, incrédulos, sin iniciativas y esquivando los compromisos que los países desarrollados no habían querido adquirir para lograr la tan ansiada reducción de emisiones. Ese año, por primera vez, la realidad mostró de forma clara lo que hasta entonces nadie quería creer: el cambio climático era real y era potencialmente devastador. Tres años más tarde, en diciembre del 2015, se firmaba el Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

La historia está llena de episodios que cambian para siempre la realidad.  Y eso se está viviendo ahora acá. Se sabe que la amenaza climática se aproxima con gran intensidad en América del Sur donde se viven numerosas sequías, como la que ocurre en Argentina, Uruguay y Paraguay. En Argentina con el desastre ambiental de proporciones por lo incendios en Corrientes que han consumido estos días el 10% de esa Provincia; el equivalente a unas ochocientas mil hectáreas donde se han perdido grandes cultivos y biodiversidad. También se ha visto incendios de esta magnitud en Brasil, en el Delta de Paraná en el año 2020. Y en el 2019 se consumieron en California unas novecientas mil hectáreas.  Pero también en otros continentes como en Australia en los años 2020 y 2021, que consumieron unas novecientas mil hectáreas.

Hoy no se tiene que leer en las noticias internacionales; los desastres ambientales están cada vez más cerca de la casa: deslaves de carreteras producto de las lluvias, colapsos de puentes y de vías, y aluviones mortales en las ciudades. La magnitud de los eventos son cada vez mayores y más frecuentes. No son películas futuristas. Es la realidad con la que se tendrá que vivir. Pero, ¿existe conciencia suficiente en todos los sectores de la sociedad de lo que esto implica? ¿En el Estado? ¿En el Sector privado? ¿Y de lo que esto implicará para la vida productiva del país y de la región?

¿Se está discutiendo políticas de prevención, de manejo de riesgos y de mitigación como corresponde?  ¿O resulta un lujo imposible en una sociedad atribulada por la constante carnicería política, la delincuencia y la penetración del narcotráfico?

Pues habrá que preguntarlo una y otra vez porque este fenómeno llegó para quedarse. Y habrá que hacerle espacio en las mentes y en la vida diaria. A ver si ahora ya se puede hablar de cambio climático y empezar a prevenir sus efectos.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria. 

2 Comments

  1. Un “billion” es igual a un millardo (miles de millones). Un billón es un millón de millones. Los 60 “billones” que menciona la articulista son en realidad 60 mil millones. El PIB de los EEUU es 23 billones. Corrija por favor.

  2. No estoy muy seguro de que el colapso de puentes y carreteras pueda ser atribuido al famoso cambio climático.

    Cualquier persona que haya viajado por nuestro país puede constatar que las vías concesionadas a Panavial se encuentran en perfectas condiciones, sin un solo bache, mucho menos una fisura; no se diga un puente caído. Tienen peraltes adecuados, perfecta señalización, servicios de auxilio mecánico, etc.

    En cambio, las demás vías son un desastre: acumulaciones de agua, tierra, lodo, basura; huecos de todos los tamaños, a veces parchados con escombros, hierba, ramas. Muchas vías de todo el país están intransitables.

    Cuál es la diferencia?

    En un caso, vías bien diseñadas, bien construidas, con mantenimiento adecuado. En otro caso, vias construidas a la buena de dios, sin planificación, con materiales inadecuados, sin mantenimiento.

    Las causas son claras: el clientelismo, la corrupción, y la falta de criterio técnico. No el cambio climático.

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