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La impunidad y el Estado cartulina

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No ha pasado una semana desde que se hizo público el anuncio de la amnistía concedida por la Asamblea Legislativa para los grupos organizados que protagonizaron las violentas jornadas de Octubre 2019, y ya se respira un olor hediondo a impunidad.

Para los residentes de la capital, las claras imágenes del asedio y la violencia a la que fueron sometidos viven impregnadas en su memoria. Porque nadie ha olvidado ni olvidará jamás los días de terror que asolaron la ciudad y que además protagonizaron daños y ataques en varios puntos del país a infraestructura pública, privada y de relevancia para la seguridad nacional con pérdidas económicas cuantiosas.

Sin embargo, estos días entre las sumas y restas por el poder que se realiza en la Asamblea Nacional, se describe hoy a la perfección una operación matemática voraz que lleva al país a uno de sus momentos más oscuros. Aquellos donde la falta de luz alimenta la fuerza destructora que devora al propio Estado, para anunciar con trompetas la tiranía de la sinrazón.

Lo que se vive en el país decreta la muerte del orden público, de la sujeción al poder como mecanismo de control del Estado y echa por el suelo el monopolio de la fuerza, cuyo único administrador es el propio Estado. Todo aquello que se estudia en las aulas de derecho el primer año sobre el Estado y la sociedad, ha probado ser inútil para un estado fallido. Para un Estado dibujado en cartulina, tan maleable e insignificante ante las necesidades de progreso, de crecimiento y de justicia. Se dirá que hay muchas justicias, la social, la ambiental, e inclusive la económica, y otras. Pero de una cosa se puede estar seguro: la justicia sin orden ni control simplemente no existe. No se ejecuta y es inviable.

Al libro de “Cómo mueren las democracias”, de Ziblatt y Levitsky , el país podría agregarle un capítulo más sobre como además los Estados sucumben cuando se legisla desde la ignorancia, la revancha y la manipulación con el objeto de legitimar la violencia contra el mismo pueblo. Pues no solo existe el riesgo de subvertir la democracia con la manipulación populista y la desinformación  sino, además, como el país lo está evidenciando, cuando está en curso una destrucción paulatina del poder de administrar Justicia y del concepto mismo de justicia.

Como muchos han estudiado, las sociedades sin orden y Justicia simplemente fracasan. Y no importa cuántas constituciones se aprueben o desaprueben. Mientras esas instituciones dibujen a un Estado en cartulina serán pisoteadas, irrespetadas y llevarán siempre al país al primer día. O incluso atrás, pues se habrá hecho costumbre aceptar el desafuero.

Mientras los menos capaces e idóneos lleguen al poder y tengan bajo sí, la responsabilidad de legislar, el control de la sociedad y el Estado estará a merced del atropello y de la arbitrariedad.  Arbitrariedad que no solo se refleja en la amnistía injusta y contra derecho, sino en aprobaciones absurdas que ejecutan el conocido refrán de “yo te ofrezco, busca quién te dé” que es, parece, lo que dice la Asamblea Legislativa cuando aprueba una subida de sueldos al magisterio reconociendo de su falta de financiamiento.

Ya sobre las horas oscuras se ensayan despliegues de dignidad con renuncias, como la del legislador César Rohon que abona en la confirmación de que se ha tocado fondo y otras incomprensibles disculpas como la de Fernando Villavicencio que expresa un arrinconamiento sufrido que solo es otra expresión más de la tiranía de la sinrazón, en este Estado de cartulina como el que es el hoy el Ecuador del 2022.

¿Cómo salir de la trampa maldita? Esa es una respuesta compleja que no solo pasa por lo electoral. Pero habrá que comenzar por algún lado haciendo frente al momento histórico y asumiendo con valentía la necesidad de usar los mecanismos que ofrece la Constitución vigente si aún existe el Estado, aunque sea en cartulina.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria. 

9 Comments

  1. Ahora que la Asamblea ha tocado fondo es el momento para sentar bases
    para quienes aspiren a ser «Representantes de los Ecuatorianos», es decir
    tengan el visto bueno para ser candidatos.

    Para este propósito podrian participar instituciones civiles como por
    ejemplo Comisión Nacional Anticorrupción.

    El Ente designado para este propósito se encargaría de evaluar
    los antecedentes de los aspirantes, con la ayuda de instituciones
    públicas como la Fiscalia, Contraloría, Corte Constitucional.

    Debemos apoyar iniciativas en este sentido como las del exLegislador
    César Rohon.

    Si va a ver una Consulta del Tipo Muerte cruzada, éste sería
    el momento ideal para preguntarle a los ecuatorianos si queremos
    una predepuración de los aspirantes.

    De no hacerlo seguiremos presenciando el grotesco accionar de
    personas inescrupulosas, ineptas, e irresponsables.

  2. Muy real, excelente comentario, lastimosamente el Ecuador es un estado fallido por culpa de los delincuentes y sinvergüenzas que hoy son parte de la Asamblea, los Ecuatorianos y sobre todo los Quiteños debemos sacar a patadas a estos zatrapas, que lo único que causan es sosobra e indignación. Me pregunto que espera el pueblo de Quito para deshacernos de estos maleantes corruptos.

  3. Algunos asambleístas, sin pudor, intentan atropellar procedimientos con la finalidad de que prevalezcan sus intereses personales o de grupo, esos que riñen con la lógica y la moral. Diferente sería su accionar si privilegiaran el clamor popular en procura de propiciar acuerdos para la recuperación y el desarrollo del Ecuador. La corrupción se entiende como el abuso del poder público sea del ejecutivo o legislativo para obtener beneficio particular, que causa un perjuicio tremendo a las poblaciones. Está claro las intenciones de los actuales asambleístas: tomarse las principales autoridades de control para luego presionar la amnistía a los sentenciados por corrupción. Estoy totalmente de acuerdo con GESPIN, no se puede desconocer el duro e incomprendido trabajo de Villavicencio. Por su titánico accionar, hoy sabemos las «travesuras» de los «robolucionarios».

    • Ha pasado un año desde que estamos con esta asamblea que no ha servido de nada porque simplemente no piensa en la gente ni actúa como mediador en conflictos del día a día, esta supuesta amnistía que se prevee otorgar más poder al líder, entonces el supuesto plan del golpe de estado era un fiasco, el mismo que terminó con esta amnistía legislativa en realidad sirve para safar de la justicia cualquier acto de corrupción

  4. Los abogados suelen referirse a «los precedentes» para sustentar sus alegatos. Revisemos algunos precedentes.

    1996. El Congreso (en forma totalmente inconstitucional) resuelve que Abdalá Bucaram está loco, y lo destituye de la presidencia. A renglón seguido, el Congreso impide que la vicepresidenta asuma la Presidencia. Y el presidente del Congreso se auto-nombra PRESIDENTE CONSTITUCIONAL INTERINO de la República. La Constitución… hecha trizas.

    2000. Grupos indígenas se toman EL CONGRESO exigiendo la destitución de Jamil Mahuad. Comandantes de algunas unidades militares se revelan contra el gobierno. Mahuad huye. Se instala un triunvirato conformado por un general, un dirigente indígena, y el presidente de la corte suprema de justicia. El triunvirato colapsa a las pocas horas, por presión de EEUU. El vicepresidente asume la presidencia. Los líderes golpistas son encarcelados, pero salen libres a los 6 meses porque el Congreso les concede amnistía.

    2005. Grupos de ciudadanos de clase media y alta, autodenominados «forajidos», DESTROZAN QUITO, exigiendo la destitución de Lucio Gutiérrez. Gutiérrez huye. El vicepresidente asume la presidencia. Nadie exige que los «forajidos» paguen los daños. Nadie les enjuicia.

    En los tres casos, los presidentes cayeron porque las Fuerzas Armadas y la Policía se negaron reprimir a los grupos de manifestantes.

    Así es el Ecuador «democrático» en el que vivimos. La caída de un presidente cierra un periodo de grave tensión nacional, y proporciona algo de paz y esperanza.

    Pero 2019 fue diferente. Primero, porque Lenin Moreno abandonó Quito, luego regresó, se dejó humillar publicamente por los manifestantes, y terminó cediendo en todo. Segundo, porque la Fuerza Pública nunca le retiró su apoyo. Por lo tanto, Moreno siguió en el puesto. Y finalmente, porque luego de los incidentes nunca hubo un esfuerzo real por sanar las heridas, ya sea mediante amnistias o el simple «voltear la página» de acuerdo a la tradición ecuatoriana.

    Así, 2019 permanece como una herida abierta que continúa infectando al Ecuador.

  5. Querida Amparo:
    Para realizar nombramientos a altos cargos, se pregunta si se posee título universitario de cuarto nivel, y qué cargos relevantes se ha ejercido; es decir, la experiencia. Por otra parte, en las campañas políticas para elegir Asambleístas u otros dignatarios, se fijan en sus ofertas, sus contactos y en su carisma.
    Yo sugeriría que, antes de candidatizar a alguien o realizar algún nombramiento, se averigue sobre sus VALORES; por ejemplo: si ejerció violencia intrafamiliar, si ejerció maltrato animal, si fue infiel a su esposa, si fue alcohólico, si consumió droga, si hizo bullying a sus compañeros de colegio, si fue respetuoso con sus mayores y superiores, si ha sido puntual, si cumple lo que ofrece, si se practicó o hizo practicar un aborto a su pareja. Sólo así podremos darnos cuenta si sus actos como Asambleísta u otro cargo político van a ser honorables. Siempre he dicho que lo más importante en el ser humano son los VALORES. Poseer título universitario de cuarto nivel o haber ejercido múltiples cargos relevantes, no garantiza que sus actos van a ser honorables.
    Un abrazo, Amparo.

    • Que el señor BERRY compare y homologue a los forajidos con los delincuentes de octubre 2019, no resiste el mínimo análisis… Los forajidos salimos con tapas de olla y banderas, en octubre 19 salieron con armas de fuego, tumbaron un tanque militar, incendiaron un edificio público. No cabe la comparación, pero la respeto…

  6. El trabajo realizado por el señor Villavicencio no se puede desconocer. Ha sido muy valiente para destapar la podredumbre que carcome al país. Merece aplausos. Hoy desconocemos los entretelones que le obligaron a actuar de ese modo equivocado en el caso amnistías. Pero: «Errare humanum est». Presentó disculpas. La renuncia del señor Rohon viabiliza obtener otro voto seguro a los PSC, con su reemplazo. No debió botar la toalla como el señor Ordóñez. (Se van los que deberían quedarse para dar pelea).
    El meollo del problema está en cómo impedir que gente incapaz y con problemas con la Justicia llegue a tan alto organismo, que debería velar por la dignidad de la patria. La solución estaría en manos del Presidente. O esperar a que el man de las «mentes lúcidas» y «manos ardientes» regrese para que «nos dé recuperando la pagtria». (Ya mismo, esperen no más; si no creen, pregunten a los «arrasa-país», PSCs y «payacuches» cómo vamos).

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