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Las sectas impagables de la Asamblea

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El debate  sobre la Ley de Inversiones reveló la existencia de, al menos, tres tipos de asambleístas. Los Neonatos que nunca se han enterado, o fingen no saber, que en el Ecuador hay las concesiones que ahora demonizan. Los Escogidos que piensan que el proyecto es bueno pero que hay que archivarlo porque ellos no lo van a poner en práctica. Y los Ventrílocuos que repiten consignas ajenas cuya fecha de vencimiento pasó hace más de treinta años.

Los Neonatos

En este grupo de asambleístas que están descubriendo el mundo (o fingen hacerlo) hay dos que se ganan el derecho a ser sus líderes: Marlon Cadena de la Izquierda Democrática y Blasco Luna del correísmo.
Lo de Cadena es extraordinario: advirtió en tono de alarma pero al mismo tiempo de gran sabiduría, como antiguo sacerdote o shamán, del advenimiento del apocalipsis que provocará la Ley de Inversiones porque, con ella, llegan peajes al país. Y agregó con, convencimiento de cruzado, que «sabemos cuánto afecta eso al aparato productivo». Parecería que Cadena vive en una cuarentena de, al menos, treinta años y que no ha llegado siquiera a Cumbayá pagando el peaje para cruzar el túnel Guayasamín. No sabe que para ir de Quito a Riobamba se pagan al menos dos: uno en Alóag y otro pasando Ambato. ¿No ha bajado a la Costa por Alluriquín donde hay un peaje que tiene mínimo 25 años? Cadena también parece haber descubierto recientemente la existencia de las alianzas público-privadas o App’s. «Se llevan los recursos del país», dijo alarmado como si ese esquema no existiera.
Blasco Luna no se queda atrás. «Hay vías emblemáticas de cuatro carriles construidas por la Revolución Ciudadana a las que se les quiere poner peajes», dijo exaltado y alarmado.  Al ser de Cañar, habría que suponer que a Quito únicamente ha llegado en avión porque las vías de cuatro carriles de las que habló ya tienen peaje desde el gobierno de su gurú y líder indiscutible Rafael Correa. «Quieren privatizar las autopistas», dijo para cosechar los aplausos de sus colegas de bancada que parecían estar frente a una revelación.
En este segmento entran muchos otros.  Como la correísta Viviana Veloz que, cuando habló de las App’s, dijo que van «a alterar la estructura del Estado». También ella ignora, o pretende ignorar, que el propio Correa en 2016 expidió un decreto ejecutivo en el cual estableció que el Estado «debe contar con normas previas, claras y precisas para transferir definitivamente al sector privado actividades o emprendimientos y bienes públicos».
Los recién nacidos abrieron los ojos el 24 de mayo del 2021 cuando llegaron a la Asamblea. O quieren aparentar haberlo hecho.

Los Elegidos

Los elegidos son aquellos que piensan que pertenecen a un grupo o secta que tienen el don de hacer bien aquello que todos los otros harán mal. La correísta Viviana Veloz fue la encargada de articular la prédica de este grupo en la Asamblea: «No se puede delegar hasta que se pruebe que el Gobierno es capaz de regular y controlar». Cuando admitió el valor de las App’s lo hizo bajo la premisa que esa es una figura que no puede ser implementada por un banquero como Lasso ni por los políticos de la derecha, sino únicamente por quienes hicieron la Revolución Ciudadana. Su compañera de bancada Jahiren Noriega también aportó a este discurso. «Los políticos de derecha van a privatizar los bienes del Estado con las delegaciones».
El pensamiento de los Elegidos va en sintonía con una reflexión que hizo Rafael Correa en un tuit a propósito de este proyecto de Ley: «sencillo: nosotros no somos banqueros ni tenemos cuentas secretas en paraísos fiscales. Esas APP eran para el bien común, no para la gallada de siempre. Fueron inversiones turca, de Emiratos Árabes y chilena». Correa contestaba al ex ministro de Lenín Moreno, Gabriel Martínez, quien recordó en su cuenta de Twitter que durante el correísmo se firmaron tres alianzas público privadas en el sector portuario: Manta, Puerto Bolívar y Posorja.

Los Ventrílocuos

Son aquellos que repiten consignas sin importar cuán viejas sean o de quién provengan. Un caso de campeonato el martes fue el del asambleísta por Manabí de la Izquierda Democrática, Xavier Santos. “En esta ley -dijo en su intervención- está el capital por encima del ser humano”. Santos no encontró mejor frase para su discurso que una que pertenece, como muy pocas, al acervo discursivo del correísmo más trasnochado.
Cristian Yacailla y el prosopopéyico de Joel Abad, ambos de Pachakutik, repitieron al menos diez veces en sus intervenciones la palabra privatizaciones, dando a entender que la delegación al sector privado es, de facto, una privatización e ignorando así que la propia Constitución de Montecristi contempla delegaciones. Y que de todo puede ser achacada esa Constitución, menos de privatizadora.
“Quienes tenemos sentido nacionalista y amor a la Patria debemos ir en contra de la privatización y enajenación”: lo dijo solemnemente Joel Abad con su huipala de Pachakutik terciada sobre su impecable terno blanco. “Quieren privatizar todos los activos del Estado”, repitió sin gracia la correísta Viviana Veloz. Yacailla de Pachakutik cerró su intervención con un “no a las privatizaciones”. En Yeseña Gua la lista también está Yeseña Guamaní de la Izquierda Democrática: “que este patrimonio siga en manos del Estado”. Lo dijo leyendo más su mente, enchufada en la fórmula anti privatizadora que como sus pares asume como sagrada, que en el texto del proyecto que no establece en ningún momento la posibilidad de privatizar nada; menos aún los sectores llamados estratégicos.
La costumbre de la proclama es tan fuerte que algunos las repitieron sin importar si se hablaba sobre zonas francas o transformación digital. Jahiren Noriega es un digno exponente de esa vieja cultura: “Señor Lasso, su función como presidente de la Asociación de Bancos ya pasó”. No importa si venía al caso; pero eso arranca aplausos entre los suyos. Y eso es lo que importa.

Foto: Asamblea Nacional

9 Comments

  1. Lo que no se entiende es cómo llegaron a la Asamblea, quiénes fueron los que votaron por ellos, cómo se dejaron convencer, obviamente no saben nada de leyes, desconocen todo en legislación, pero tienen una arrogancia infinita.

  2. En resumen toda esta recua de asambleístas son la izquierda jurasica y retrógrada disfrazados de salvadores de la Patria.
    Inventan mentiras, agitan fantasmas.
    Crean falsas dicotomías, «capital o ser humano»
    Fomentan el odio , la envidia y el resentimiento contra el emprendimiento privado, del cual viven el 95% de los ecuatorianos.
    Esta suerte de odio a lo privado a la derecha ha sido fomentado por los políticos retrógrados y amplificado por los medios de comunicación masivos, tanto que penosamente se ha encarnado en gran parte de la población.

  3. No se complique tanto Sr Pallares , definiendo diferentes categorías de estos asambleístas ; con poquísimas excepciones , yo les definiría como : PÍCAROS , IGNORANTES Y SEDICIOSOS .

  4. Estas sectas asambleistas lo único que muestran es que carecen de todo (conocimiento, valores, principios… ) porque mienten en sus alocuciones siguiendo el formato de mentiras que instaló el correismo para hacernos creer que todo lo hacían bien. La ley no plantea la PRIVATIZACIÓN, ustedes son los que no sintonizan con estrategias modernizantes como son las alianza publico-privadas. ASAMBLEISTAS SI EL ESTUDIO FUERA SU FUERTE, verían como las políticas de desarrollo sostenibles impulsan el crear la Responsabilidad Social , y una herramienta fundamental son las alianzas públicas privadas en favor del ambiente. A estas alianzas se las estudia como el manejo de los stakeholders ( publicos que interna y externamente tienen su función y hay que tenerlos en cuenta para plantear estrategias para el desarrollo empresarial, para el desarrollo del marketing y para logar la competitividad). Estudien vayan a la escuela, porque en los años 80 el filósofo Robert Edward Freeman se refiere a la teoría, y la forma de analizar las alianzas público -privadas. El Ecuador está atrasado en todo, por tener esta clase de políticos…

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