Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

‘Las líneas rojas están demarcadas y no van a cambiar’

en Conexiones4P/Elenfoque/Info por

Francisco Jiménez reemplazó a Alexandra Vela en el Ministerio de Gobierno. Su llegada está marcada por la sospecha y el escepticismo. A pesar de haberlo negado, muchos creen que él es el encargado de operar un acuerdo político con el correísmo. En esta entrevista, él rechaza esa posibilidad y formula las líneas de su gestión. El nuevo ministro sabe, no obstante, que rema aguas arriba.    

Usted dijo, con respecto a su nombramiento, que entendía que hubiese escepticismo.
Correcto.

El escepticismo empieza por su conexión con Correa, al haber sido su gobernador en Guayas.  De esa participación con Ruptura no hubo balance alguno.
Sí se hizo. Más allá de las especulaciones, los hechos concretos son: estuve afiliado a Ruptura 25 entre el 2005 y el 2013. Ocupé cargos como la subsecretaría de Gobierno en la primera parte del 2008 al 2009. Salí de la gobernación de Guayas en agosto de 2009 y nunca más volví a desempeñar ningún cargo en el gobierno de Rafael Correa.
En 2011 fui de las personas que impulsó la desvinculación del proyecto de Correa debido a las derivas autoritarias en las que venía cayendo; particularmente, la consulta popular en la cual el expresidente señaló que iba a meter las manos en la Justicia y otras declaraciones que me parecieron vergonzosas para cualquier demócrata. Tuve posiciones públicas que están perfectamente documentadas durante esos tres años y, en 2014, conocí a Guillermo Lasso que tenía las mismas consideraciones sobre lo que debía ser un Estado de derecho.

El 21 de abril de 2021, usted declaró a La Posta ser favorable a revisar procesos judiciales y esto en el marco de una estabilidad política. Después se supo que Guillermo Lasso estaba trabajando un acuerdo con Correa y Nebot. Eso generó la percepción de que su declaración fue un balón de ensayo. Ahora regresa y, como ministro de Gobierno, lo primero que hizo fue volver a hablar de la estabilidad política. Por eso la duda de si no se está reactivando ese acuerdo con el correísmo.
El correísmo sin duda dejó unas fracturas inmensas en el país. Fracturas sociales, sicológicas y  en términos de cuál es la concepción que tenemos como país y como Estado de derecho. En el contexto en que mis declaraciones se produjeron, se volvieron a revivir y a resaltar esas fracturas. Hubo dos aspectos importantes. El primero, el concepto de estabilidad política, al cual jamás he renunciado y jamás renunciaré porque a mí me parece que lo fundamental para que un gobernante pueda gobernar, es que tenga una carretera pavimentada. Ese es el gran objetivo, pero requiere también definirse a partir de un método…

Pero antes de ir al método, esa declaración suya implicaba, por el contexto, que se estaba hablando de una revisión eventual de procesos judiciales de ciertos personajes del correísmo a cambio, supuestamente, de estabilidad política. Estuvo entonces en curso ese acuerdo.
Pero nunca estuvo sobre la mesa.

Sí, estuvo sobre la mesa.
No, no. Una cosa es un acuerdo con fuerzas políticas y otra muy distinta es lo que implica y los contenidos de ese acuerdo. Hubo conversaciones con todas las bancadas.

No, el acuerdo fue con Correa y con Nebot hecho en la casa del señor Kronfle. Después Guillermo Lasso se retractó.
Ese es un punto en el que tenemos una diferencia, porque nunca hemos negado que hubo conversaciones con las distintas bancadas. Y, ciertamente que desde una parte de la población y desde una parte de la opinión pública, eso se interpretó como un acuerdo. Nosotros siempre lo vimos como un espacio necesario de conversación con distintas bancadas y, ciertamente, que se pusieron sobre la mesa algunos elementos relativos a la estabilidad; más no relativos a la impunidad. Y en eso debemos ser muy enfáticos.

Pero era a cambio de una Comisión de la verdad y esa comisión implicaba impunidad para Correa.
Nosotros jamás aceptamos la implementación de una Comisión de la verdad.

Por eso se deshizo ese acuerdo que ya tenía hasta presidente de la Asamblea. Usted habló específicamente de revisar esos procesos. ¿Entiende que eso genera una preocupación?
Entiendo que eso genera una preocupación y ahí debo hacerle una confesión: yo allí hablé más que como político, como abogado. Pero claro, esa interpretación una vez que las palabras salen de la boca, pueden ofrecer muchas interpretaciones y toca, tal vez, verlo retrospectivamente: tengo veinte años como abogado y lo que he respondido automáticamente durante esos años, cada vez que me han preguntado sobre un proceso, es: “bueno, déjame revisarlo”. Pero no significaba, de ninguna manera, como no significa ahora, que vayamos a dar espacio a ningún escenario de impunidad ni de corrupción ni de agravio sobre los objetivos que están plasmados en el mandato de abril de 2021. Mis hechos como asambleísta lo corroboran. En la Asamblea nadie le regala nada a nadie. Y sin embargo, mi designación como ministro de Gobierno ha sido recibida bien por los representantes y los jefes de bancada.

No es para menos, ellos vienen de la posibilidad de una muerte cruzada. Por supuesto lo reciben bien; son sobrevivientes.
Pero también calculan.

La otra preocupación que hay es sobre el método. Ahora, con usted, da la impresión de que el problema de la política era de método y no de contenidos e intereses que el país conoce. Incluso el Presidente dijo que prefería gobernar sin esa Asamblea. ¿Dónde queda todo eso, si ahora parece que era el método que venía fallando?
Sí creo que era en parte un tema de método y de actitud que tenemos la obligación de recomponer. El gobierno no puede renunciar al diálogo con la Asamblea. Eso es fácticamente imposible. Al fin y al cabo la Asamblea, por más defectuosa que sea, es la representación de un Estado democrático.

Aquí entonces el equivocado es el Presidente: él dijo lo que dijo en un video y él dijo que prefería gobernar sin esa Asamblea.
Una cosa son los asambleístas y otra es la Asamblea. Sin duda, hay asambleístas que se han equivocado y muy gravemente. El Presidente ha dado algunos nombres. Pero la institución, como tal, es otra cosa y estamos obligados a  buscar una colaboración transparente y concreta y, por supuesto, también con líneas rojas. Y, en ese panorama de construcción y definición de líneas rojas, acreditar la posibilidad de un diálogo eficiente con la Asamblea. No es fácil y sobre todo debe hacerse con las cartas sobre la mesa, con claridad y además en conjunto.

¿Y cambia todo porque van a estar juntos en una mesa? ¿Resulta que la no producción de leyes, la manera como la Asamblea recibió los proyectos de ley del Presidente (una negada y cuatro sin procesar) era un simple problema de método? ¿Acaso el país no conoce que blanquear a Correa, enviar a la casa a Glas, sacar de la embajada de Argentina a la señora Duarte es el costo que pide el correísmo para colaborar?
Nosotros, y tengo que ser enfático en esto, pese a todo lo que se pueda elucubrar, no tenemos la más mínima intención de hacer revisar un juicio ni de intervenir en el principio de separación de poderes que para nosotros es sagrado. Sabemos que esto suena muy bonito dicho desde la entelequia y que no es la realidad histórica de nuestro país. Pero estamos aquí para cambiar esa realidad histórica y no vamos a tener ningún tipo de injerencia con las decisiones que tome la administración de Justicia y, además, tenemos muy claro que lo juzgado, juzgado está.

¿Es consciente de que cualquier beneficio que en adelante obtenga el correísmo, será absolutamente juzgado bajo la sospecha de un acuerdo político?
Yo entiendo eso porque el nivel de atención y las fracturas que dejó el correísmo, durante estos 14 ó 15 años, son profundas. Entiendo perfectamente que vamos a estar bajo el escrutinio público de una manera muy aguda. Tenemos que saber lidiar con esas fracturas, que no las buscamos nosotros, las heredamos, pero también tenemos la obligación ineludible de gobernar el país y no estoy uniendo las dos cosas para que no se malentienda.
Y regresando sobre esa palabra que ha dado vueltas en esta entrevista, sobre el método, hay cuatro partes que son perfectamente identificables. Primero, no podemos renunciar al diálogo, debemos mantenerlo aunque sepamos que tiene pocas o medianas probabilidades de tener éxitos. Segundo, la Constitución permite al Presidente un margen importante de maniobra a partir de decretos y de resoluciones que pueden ofrecer soluciones coyunturales en inversión, empleo, lucha contra la inseguridad, mejoramiento en la calidad de los servicios públicos. Tercero, hay otros mecanismos institucionales sobre los cuales queremos insistir. La consulta popular nos da una herramienta de contacto directo con el pueblo en el evento de que no sea posible ningún tipo de colaboración clara, transparente y respetuosa con la Asamblea. Le anticipo que hay tres criterios que ya tenemos definidos: reforma política, lucha contra el desempleo e inseguridad. Esa consulta la tendremos lista en unas semanas. El cuarto elemento es que no hay ninguna duda, en ningún estamento del gobierno, que el mandato de abril de 2021 tiene líneas rojas muy claramente delimitadas: cero impunidad y cero corrupción.

Entonces, ¿cómo piensan neutralizar la Asamblea donde no tienen suficientes votos? Allí había un problema con el correísmo y el nebotismo y el presidente sumó la ID y PK. ¿Cómo van a evitar, por ejemplo, como ya ocurrió con los Pandora Papers, que la Asamblea trate de botar al Presidente?
Creo que estos quince días han sido muy traumáticos para todo el país y nos han dejado lecciones a nosotros como gobierno. Primera, que la Asamblea debe solucionar los problemas de la Asamblea. Segunda, cualquier conversación es mejor hacerla con los cinco jefes de bancadas. Tercera, que más allá de una definición de nombres -si se cae Llori o no se cae, si se quedan los del CAL o no se quedan y los presidentes de comisiones- al gobierno le interesa una Asamblea estable y que sea capaz de interlocutar para definir su posición en los temas fundamentales del país. Cuarta, en esa definición de estabilidad hay ciertas líneas rojas que ya están perfectamente demarcadas y que no van a cambiar.

Eso parece una bonita obra de teatro de ciencia ficción. El gobierno no tiene votos y ahora resulta que, por arte de magia, logrará, además, que la Asamblea se entienda bonito, que se entienda bonito con el gobierno y haga cosas bonitas por el país.
Yo no he dicho eso.

No lo dijo, se colige de lo que está diciendo. Todo eso es un deseo.
¿Sabe por qué eso es posible? Porque ya no estamos tan interesados en los nombres, pero sí en la finalidad: la finalidad es la estabilidad independientemente de los nombres. Por lo tanto, como estamos yendo al resultado final, el tema de los nombres se vuelve, relativamente, relativamente, secundario, porque al final del día las instituciones aterrizan en nombres y caras.

Pero Pachakutik, en el comunicado que sacó el viernes, dice que si se va la señora Llori, se van a la oposición y no participarán en cargo alguno de la Asamblea. Ahí tiene un grupo que no va a participar. ¿Por arte de qué magia colige que la estabilidad pasa porque se entiendan entre todos si las fracturas son provocadas por intereses específicos? Al correísmo urge, por ejemplo, blanquear a Correa o que Glas vaya a su casa.
Las fracturas no son de la Asamblea, son del país, agravadas por un proceso traumático de quince años. La Asamblea es el reflejo de esas contradicciones que existen en el país. Por tanto, como gobierno tenemos la obligación de buscar unir esta colcha de retazos, a veces con incisiones profundas. ¿Qué debemos hacer allí? Primero, renunciar a los nombres. Creo que en la puja de los nombres se esconden muchos de los problemas que existen en la Asamblea y haciendo un cierto renunciamiento, pueden aliviarse un poco las cosas. Lo segundo es que una vez que se ha podido establecer un tablero más o menos razonable de entendimiento, se puede entrar a definir otras cosas que ya tienen que ver con la agenda que ya he mencionado.
Estoy claro de que el gran problema que enfrentamos es la definición de un territorio para la política civilizada. No voy a hacer que los de UNES piensen como nosotros; tampoco que la gente de la ID o de PK suscriban y solucionen sus diferencias de repente porque resulta que nosotros tenemos la cara bonita. Estoy claro que eso no va a suceder. Lo que sí puedo aspirar es a un territorio para un debate civilizado con máximos y con mínimos donde nos podamos entender. Porque aquí, al menos de parte nuestra, no hay cartas debajo de la mesa.
No hemos luchado para la implementación de un gobierno democrático, republicano, con separación de poderes, con respeto a las libertades individuales de las personas y a los derechos colectivos, para entregarnos en la primera de bastos a una Asamblea que no es capaz de entenderse a sí misma. La prioridad debe ser la definición de ese territorio.

Por eso hay tanto escepticismo sobre la posibilidad de que un gobierno débil y sin votos en la Asamblea, con grupos parlamentarios cuyos intereses el presidente definió (pedidos de hospitales, empresas eléctricas, instituciones y hasta dinero en efectivo), más la agenda del correísmo, pueda establecer ese territorio de la razón. Todo esto agravado por la campaña electoral.
Un elemento esperanzador: ni una ni otra facción es capaz de tomar decisiones sin nosotros. Entonces tenemos pocos votos pero, en el contexto actual, podrían estar haciendo una masa crítica. Podrían, no digo que es así. Y debemos hacer valer esa posición para construir un escenario de política civilizada, racional y respetuosa de los poderes instituidos en este país.

Foto: Presidencia de la República. 

Parte de esta entrevista se publicó ayer, 3 de abril, en el boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P.

15 Comments

  1. Cada vez que escucho al flamante Ministro de Gobierno, perdonen la expresión,
    habla huevadas y piensa que el pueblo ecuatoriano es ingenuo; pobre sí por estar gobernado por mucho tiempo por ladrones, sinvergüenzas, asaltantes etc.etc. El mejor favor que puede hacer Francisco Jiménez al gobierno de Lasso es renunciar. Ahora están muy asustados si Glass alza vuelo y huye.

  2. Acuerdo político con el correísmo: Las declaraciones de Francisco Jiménez, a Redacción 4 Pelagatos, carecen de sentido y sí tienen mucho de significado: Huele a sospecha como operador de acuerdo político con el correísmo, porque el formó parte del rebaño del prófugo, de la década 10 + 4 ROBADA, en la subsecretaría de gobierno y gobernador del “manso” Guayas, del 2008 al 2009; afiliado a ruptura de los 25, entre el 2005 y 2013, Hoy dizque “simpatiza” con CREO y, por increíble que parezca, por ese gesto, es “posesionado” como ministro de Gobierno ¿se trata de un camaleón o no? y dice que es demócrata, pero su currículo (antecedentes), hablan de su marcado sesgo a la social democracia, puesta en práctica por los robolucionarios liderados por Correa y su banda, que desemboco en un narco gobierno, desde el 2008, con el cual saquearon al Ecuador y pudrieron la justicia. Ahora regresa Jiménez, con el cuento de la estabilidad política y la gobernabilidad, por lo cual habría que preguntarle ¿a qué precio?; al costo de pavimentar el camino ¿para el regreso del prófugo?; instalar una comisión de la verdad ¿para blanquear expedientes ¿de toda la turba delincuencial correista, de la década robada? Temas por los que al ser consultado dice que NO, al punto que, la llamada “asamblea” (con 3% de aceptación nacional), ha sido la única instancia que ha visto con buenos ojos la designación de F. Jiménez, como ministro de Gobierno. Ecuatorianos, como dice la canción de Rudy la Scala ¿Por qué será…? En todo caso, de ser así, que Dios nos coja confesados

  3. Es necesario considerar las implicaciones que representa el poder de este cargo, todo esto se refleja en la pésima gestión carcelaria del país, ahora a la par es también válido recalcar que la Asamblea Nacional se encuentra en uno de sus peores momentos en la historia del país, fragmentaciones, engaños, negociaciones y mentiras que la convierten en una instancia vergonzosa para la legislación, es poco ético que se permitan a bancadas como la de Pachakutik el seguir interviniendo en el proceso, cuando se evidencian sus falencias ideológicas.

    Por otro lado no se debe descartar la idea de que esto sea un negociado con el correísmo con el fin de establecer acuerdos que permitan a la presidencia ejecutar sus planes.

    Es necesario estar a la expectativa de las acciones de este nuevo cargo.

  4. »La Asamble» es una cloaca de corrupcion, tiene que desaparecer, necesitamos las 2 camaras de legisladores para que haya equilibrio y poder mantener nuestra debilucha y esqueletica democracia, los sapos, avivatos y oportunistas del correismo,PSC. ID. PK., solo aplican la ley del toma y daca, que se larguen todos, excepto Fernando Villavicencio, es el unico que se salva de la hoguera popular…………

  5. El Presidente Lasso ha logrado sobrellevar sobre su agotada espalda, el peso de un Estado quebrantado conjuntado con una sociedad insatisfecha; podrá seguir avante al hundir sus botes salvavidas, rasgar sus velas y soltar el ancla en medio en alta mar?…aunque todavía le queda su orza intacta, punto exacto para formularnos una pregunta básica: Es posible vivir escoltado por la prensa? En el caso del anterior gobernante, fue una suerte de «convivencia». En el caso actual, no estamos seguros, aunque desde mayo de 2021, aquella impresión nos ha dejado o mejor dicho nos han dejado.

  6. Que al Presidente le interesa una Asamblea estable; que una cosa son los asambleístas y otra es la Asamblea; si se cae la señora Llori, o los miembros del CAL o los presidentes de las comisiones, no le interesa al Presidente, dice el señor Ministro político. Pero si hay asambleístas que se caen la A no está estable, pues; (solo que se caigan todos). Y hoy ya se informó que CREO se sumó a los que piden la evaluación de la señora Llori y comisiones. Es decir, ¿contribuye CREO a la «estabilidad» de la Asamblea? Pregúntenles a los Unes que son bien estabilizados y ellos sí saben lo que quieren. Sigan no más; conversarán si les va bien.

  7. El Sr Ministro de Gobierno habla muchas cosas bonitas pero el Ecuador necesita que esa Asamblea, que sirve para extorcionar, debe desaparecer. Se da amnistía a quienes destruyeron Quito, y no se avanza en el tratamiento de las leyes que tienen que dar más garantías a la fuerza pública para actuar y poder ejercer con mayor autoridad su labor. Las cárceles continúan siendo carnicería humana, como lo que ha sucedido en Turi. En la
    Asamblea, siguen dormidos proyectos de ley como aquel que permite resolver las debilidades de las leyes actuales que tienen tantos vacíos en materia de seguridad nacional. Finalmente el Sr Ministro de Gobierno debe demostrar que desea erradicar la corrupción, empezando por enviar a la cárcel a su antiguo jefe :Rafael Correa.

  8. Es urgente tener conciencia que tanto los del presente gobierno y los que formaron parte de los anteriores buscan encontrar soporte y perdón para sus actos corruptos. Impunidad poder y negocios , son de largo las políticas de estado mejor estructuradas y aceptadas. Dejar pasar y dejar hacer es una forma de vida para conseguir mediante el chantaje los objetivos que hacen realidad los verdaderos intereses grupales,bien llamado por muchos HAMPA. Hay quien pueda explicar el silencio en la fiscalia sobre casos de relevancia,los grilletes y encierros domiciliarios.El ruido de los Bucaram se ha vuelto imperceptible tanto como el de los narco uniformados. Una forma efectiva que este gobierno ha encontrado para reducir la corrupción consiste en reducir el presupuesto para las universidades, centros que forman a psicópatas de escritorio. Lo mismo debe ser reducido o mejor dicho estancado el presupuesto para salud, el mercado ecuatoriano no resiste más médicos.

  9. El problema no es de forma (el método) sino de fondo (los votos).

    Permítanme repetir por enésima vez: Lasso NO TIENE LOS VOTOS para que le aprueben NINGUNA de las leyes que ha propuesto. Y no los va a conseguir. Lasso ya arruinó todas las vías posibles: se peleó con UNES, PSC, PK, ID. Apenas tiene una docena de votos, de 137.

    No va a ir a la muerte cruzada, porque es obvio que sería apabullado.

    Gobernar como si no existiera Asamblea? Eso fue un exabrupto, que ya ha sido corregido por el flamante ministro.

    Gobernar por decreto? No es posible. Solo puede hacer lo que le permite la Constitución y las leyes vigentes.

    Entonces… qué le queda? Varias opciones:

    1. Moverse hacia la izquierda, aceptando la realidad política. Eso significaría abandonar la tibia receta neoliberal, y proponer leyes mucho más cercanas a la inmensa mayoría de ciudadanos. Si nadie de su entorno tiene idea de qué es eso, seguramente sería bueno que consiga a alguien de la izquierda para que le asesore.

    2. Una reingeniería total del aparato estatal. Hay que modernizar organigramas, optimizar procesos, introducir tecnología, recortar personal, mejorar la comunicación, etc etc.

    3. Un acuerdo de gobernabilidad nacional. Eso seguramente implicaría la participación de diversos partidos políticos en el gobierno. NO HAY QUE SATANIZAR ESOS ACUERDOS, pues existen en toda democracia. Lo importante es que sean transparentes, con una agenda clara.

  10. No dan pie con bola. Ahora a cambio de un ser casi transparente que está más cerca de lo metafísico que de lo real, en el Ministerio de Gobierno colocan a otro ser que en su imaginación payés bolas hacia cualquier portería, con tal de anotar. ¡Despierten que no están en Macondo!

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

Ir Arriba