Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Y Lasso no dará la vuelta de tuerca?

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Gobernar es comunicar: así de breve, así de cierta. Y, sin embargo, esa máxima no aflora en Carondelet. No es la primera vez que el propio presidente dice que su administración trabaja en silencio. Un prominente sinsentido. Tampoco es la primera vez que se dice -aquí, en otros medios y cuentas sociales- que Guillermo Lasso y su equipo tienen un enorme problema de comunicación. Y todo problema de comunicación delata errores de estrategia política. ¿No se imponen cambios tras el polémico Informe a la Nación?

El equipo de comunicación arrancó mal. Convencido de que no debía reproducir la empresa de propaganda del correísmo ni usar los canales de Tv. del Estado, se confinó en las redes sociales para comunicar. Y hasta el presidente hizo entrevistas únicamente por esos canales. Ese error llegó acompañado: la Secretaría de Comunicación centralizó todos los mensajes oficiales y confundió ejes estratégicos -que deben estar en los predios presidenciales- con dinámicas operativas que son patrimonio de los ministerios. Esa concentración lleva, en los hechos, a que prácticamente desaparezcan del espectro mediático ministros y altos funcionarios. Su labor se ve silenciada e interferida por las directivas de la Secretaría de Comunicación que ordena hasta los #hashtags que deben usar y los lemas que deben hacer suyos.

No se ha entendido que un buen gobierno es como un gran equipo de fútbol. En ese símil un presidente es equiparable a un entrenador. La gran sabiduría de un técnico consiste en armar un buen equipo, dotarlo de un sistema de juego, acoplarlo y, luego, dejar que juegue, evaluar a sus miembros, ayudarlos a rectificar o cambiarlos. El entrenador no juega ni marca goles. La pelota no es suya. El entrenador está en los temas estratégicos. Su equipo opera, juega, produce resultados y también interactúa con la afición. El entrenador sabe que su puesto en el ranking de los grandes depende de los resultados que su equipo obtenga. La retórica no le da puntos.

Y así como no hay un gran técnico sin un gran equipo, no puede haber un gran presidente sin un gran gabinete. Los dos son esenciales. La comunicación debe sumar, entonces, sin mezclar, los ejes estratégicos y los resultados de las tareas operativas. Porque esos resultados son -se entiende- mejoras concretas que la ciudadanía debe conocer.

El presidente Lasso no ha resuelto -es la certeza que queda tras el Informe a la Nación- dos de los problemas fundamentales para un gobierno en un momento particularmente caótico. Uno: priorizar en la agenda gubernamental las urgencias que el país le señala (inseguridad, desempleo, crisis económica…), responder con políticas y acciones y direccionar la comunicación para que la población contrarreste los sentimientos de miedo y frustración que alberga. Dos: hacer que ministros y altos funcionarios comuniquen soluciones a los problemas de la población. Soluciones y no planes, no promesas, no cifras globales de lo que piensan hacer en el cuatrienio: hechos, fechas, decisiones sobre las coyunturas que están viviendo los ciudadanos.

El gobierno debe asumir que el país sale de una pandemia y está metido emocionalmente -sin duda por el desempleo y el clima de inseguridad que genera la delincuencia- en una suerte de guerra en la que necesita sentir las autoridades a su lado. Un gobierno tecnocrático, frío y distante, por más buena fe que tenga, se convierte sencillamente en un gobierno ausente, inexistente. El momento reclama cercanía y certezas. Y las certezas se generan con acciones; como los triunfos en el fútbol se materializan con goles.

No se espera -peor aún en momentos tan aciagos- que el gobierno haga propaganda o mienta. Se espera que informe. Que pruebe que su acción se traduce en los servicios que la ciudadanía espera. Por supuesto que también hay procesos en la política pública -como en casi todo- y los resultados no se dan de la noche a la mañana. Pero una opinión sabe, cuando está bien informada, cuándo una solución está en camino. Y la obligación de un gobierno es suministrar datos y dar cuenta de esos procesos.

Si gobernar es comunicar, el gobierno nacional está ante un imperativo categórico: cambiar los mecanismos de gobierno y de comunicación. Usualmente los presidentes se reservan las tareas estratégicas, abren el juego a todo el equipo gubernamental y ponen el acento en los resultados concretos de su gestión. El vuelco a la comunicación llega por añadidura: el énfasis no se pone en las ocupaciones diarias del presidente sino en decisiones fundamentales, anuncios trascendentes o soluciones a las urgencias del país. La palabra presidencial no se puede desgastar en justificaciones o promesas reiteradas. Debe producir certezas.

Foto: Presidencia de la República. 

10 Comments

  1. Gobernar significa administrar y administrar significa: PLANIFICAR, ORGANIZAR, DIRIGIR, COORDINAR Y CONTROLAR y para cumplir con éxito esta tarea, se debe contar con un equipo de trabajo idóneo y capaz, que tengan objetivos comunes, con políticos que entiendan y comprendan cuales son los problemas de la sociedad que planteen y ejecuten las soluciones transformadas en planes de estado, de corto, mediano y largo plazo, que tengan la capacidad de negociar para conciliar los intereses de todos, sin claudicar y eliminar para siempre, el terrorismo, la delincuencia y la corrupción, con instituciones eficientes y que apoyen al desarrollo del pais y al bienestar de sus ciudadanos.

  2. De acuerdo a lo expuesto loEl equipo de comunicación arrancó mal. Convencido de que no debía reproducir la empresa de propaganda del correísmo ni usar los canales de Tv. Debe SABER COMUNICAR , y eso claro está , no significa mentir o despilfarrar el escaso dinero público , como lo hizo la ROBOLUCIÓN . Y para concluir , de acuerdo en algunas de las precisiones que señala el Sr Estuardo Melo .

  3. Gobierno que no comunica…pierde credibilidad y de esas circunstancias se aprovechan los politiqueros de pacotilla que tenemos en Ecuador. Para criticar, destruir y no dejar gobernar. Correa en eso si fue ducho y exagerado a tal punto de tener embobados a una buena parte de la gente que le veía y escuchaba durante 10 años.

  4. Lo que sorprende es que él, que se formó y tuvo éxito como gerente empresarial o lo que es lo mismo como la persona que está; para pensar y tomar decisiones. Que ejecutaran sus colaboradores de primera lineal.. ministros y quienes están como responsables visibles en las instituciones estatales. La Historia juzga a quién; ya sea para bien o para mal?… A quien la mayoría de ecuatorianos eligió y a nadie más; que al señor Guillermo Lasso Mendoza. Debe haber alguien en su entorno familiar que le recuerde todas las mañanas de todos los días, que de lo haga o deje de hacer es su responsabilidad legal e institucional.. y que las cosas buenas que sí las va hacer, y si son prontas… son doblemente buenas!!!

  5. Muy buen análisis de una de las mayores falencias que tiene el Gobierno : SABER COMUNICAR , y eso claro está , no significa mentir o despilfarrar el escaso dinero público , como lo hizo la ROBOLUCIÓN . Y para concluir , de acuerdo en algunas de las precisiones que señala el Sr Estuardo Melo .

  6. Quién dijo eso. «Gobernar es comunicar». será para los comunicadores. Gobernar es plantear objetivos, elaborar estrategias, encontrar los medios, poner en marcha los planes, evaluar los resultados. Eso es gobernar. Es un ejercicio multi-finalitario. Para un ministerio, gobernar sería sanar, para el otro es educar, para otro es construir obra, para otro es ofrecer empleo, para otro es recaudar impuestos, Etc. Esa comparación del equipo de fútbol es peregrina y mal supuesta. El Presidente no es un entrenador de ministros. Es el centro delantero que distribuye tareas, que entrega la pelota para armar una jugada. Y cuando comunica con un informe a la nación, de inmediato le caen encima. Ahora todos quieren sugerir, proponer, encontrar deficiencias, pero sería bueno verlos en el rol de un presidente sin recursos, con un país que aprendió a aceptar la inmoralidad y con la oposición de un psicópata, que lidera un enorme grupo de babosos, sedientos de lucro ilegítimo y pavonear su mediocridad. Si se aspira a tener resultados en goles, no hay que olvidarse que Correa nos goleó 10 a 0. Llevándose el dinero de los ecuatorianos equivalente al gasto tres ejercicios fiscales juntos, deuda impagable, obra inútil, petróleo embargado. Nos goleó gastando en propaganda falsa 1.500 millones. Ese si fue un entrenador de ministros para el desfalco y el engaño.

  7. Excelente articulo y de mucha importancia, el Sr Presidente y su equipo deben tomar en cuenta y aplicar toda sugerencia respetuosa y constructiva por el bien de todos. Sino se ponen pilas en palabras simples el pueblo creera los CUENTOS de los robolucionarios y no las CUENTAS que se estan arreglando.

  8. Mientras el señor presidente guarda silencio más que cuando le toca decir algo por protocolo, sus enemigos muy contentos, son expertos en criticarlo. Algunos con justa razón y otros por simple politiquería, pero el gobierno no tiene nada que decir sobre si mismo. Quién le enseño a Lasso a hacer política? Los muertos tienen más presencia en nuestra memoria que el gobierno del presidente Lasso quien al contrario del dicho «por la boca muere el pez», este está muriendo por no abrirla ni para comer. Será que remonta el segundo año o va a insistir en seguir la calamitosa senda de volverse un gobierno fantasmal?

  9. Comparto el símil del equipo. Si Lasso no logra formar y desarrollar un equipo verdadero (objetivos y destinos comunes, trabajo interdependiente y colaboración transfuncional), es imposible que haga un buen gobierno donde los resultados hablen por sí solos.

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