La FEF se mordió la lengua y ganó

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Mantener la boca cerrada, a pesar de la presión y el deseo de abrirla, puede convertirse en una potente herramienta cuando se quiere conseguir un objetivo a largo plazo. Es la lección que la dirigencia del fútbol ecuatoriano podría dejar, luego del desenlace de la demanda que presentó la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile, ANFP: pretendía sacar del mundial de Catar a Ecuador, acusándolo de haber alineado a Byron Castillo que ellos sostienen que no es ecuatoriano.

Desde que Chile presentó la demanda, los tres directivos de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, FEF, Francisco Egas, presidente; Carlos Massú, vicepresidente,y, Nicolás Solines, secretario, llegaron a una conclusión: la documentación y los argumentos que vamos a presentar a la FIFA son sólidos e irrebatibles, pero es indispensable que no salgamos a disputar con declaraciones ni afirmaciones en medios y redes. Eso es caer en un terreno en el que los chilenos quieren que entremos porque beneficia a sus pretensiones. Así, la FEF, donde Massú y Solines además son abogados, contrataron a dos de los más importantes expertos legales en fútbol de habla hispana: el español Xavier Ferrero (célebre por conocer todos los recovecos de la FIFA) y el argentino Gonzalo Mayo (abogado de River Plate). Ellos se encargaron de recopilar los documentos, sustentar los argumentos de la defensa, mientras que los directivos de la FEF decidieron quedarse en silencio.

En el dossier que se envió a la FIFA constaban, básicamente, documentos oficiales que probaban que las instituciones del Estado reconocían a Castillo como ciudadano ecuatoriano. Ahí estaban el pasaporte, la partida de nacimiento, la cédula, la papeleta de votación y la sentencia por un caso de hábeas data, de la Corte Superior de Justicia, que había puesto punto final a una duda que surgió por una inconsistencia en el Registro Civil. La idea fue nunca discutir los argumentos de los chilenos; es decir, no entrar a debatir si había o no una fe bautismal de Castillo en Tumaco, Colombia, o si el certificado de nacimiento estaba adulterado. «La contundencia de nuestra posición -dijo Nicolás Solines a 4P- nos permitía saber que la razón nos asistía». Es más, uno de los documentos estrella en el dossier que presentaron los chilenos era un oficio de la Registraduría de Colombia, sobre una supuesta partida de nacimiento de Castillo que decía, en forma expresa: «esto no puede dar por válido». El Estado colombiano no podía garantizar que el supuesto certificado de nacimiento fuera válido.

Uno de los puntos que más fortalecía la posición ecuatoriana, es que el propio Castillo solicitó a la Justicia un hábeas data por un problema cuando quiso renovar su cédula. Castillo, al ver que le aparecía una inconsistencia por los datos de otra persona con su mismo nombre, pidió a la Justicia que ordenara al Registro Civil que haga la corrección. En dos instancias, la justicia ecuatoriana dio la razón a Castillo y ordenó al Registro Civil hacer las correcciones. Punto a favor de Ecuador: tan pronto apareció la inconsistencia en el Registro Civil se decidió no convocar a Castillo, hasta que el tema fuera solucionado.

Otro factor que mantenía tranquila a la dirigencia es que Castillo había jugado por Ecuador en otros campeonatos de menores. «Sabíamos que la FIFA jamás iba a cuestionar las decisiones de una autoridad competente», dijo a 4P un abogado local que colaboró en la estrategia. Con la certeza de que el Estado reconoce a Castillo como ciudadano ecuatoriano, lo único que cabía era guardar silencio y no salir a dar declaraciones ni participar en los acalorados debates en programas deportivos. Los dirigentes nunca aceptaron aparecer en  la televisión chilena.

La decisión no siempre fue fácil de cumplir. Cuando aparecía el abogado de Chile, el brasileño Eduardo Carlezzo, con sus versiones sobre la supuesta falsificación de los documentos o cuando los periodistas chilenos hablaban del tema, no faltaban las ganas de salir a rebatirlos. «Literal -dice Solines- nos teníamos que morder la lengua». Según Andrés Holguín, abogado especializado en derecho deportivo y que maneja casos de Independiente del Valle, la estrategia del silencio y el perfil bajo de la FEF fue crucial. «En el escenario de las declaraciones y las disputas, siempre podían aparecer alegatos que iban a ser útiles a los chilenos que, manifiestamente, hicieron todos los esfuerzos por mediatizar el caso».

Francisco Egas dejó entrever la estrategia de la boca cerrada en la rueda de prensa que dio tan pronto como supo el fallo: «Es más fácil defenderse cuando se siente que se está del lado correcto. Hemos hecho una defensa cuidadosa, de perfil bajo. Entender que esto se dilucida en una Comisión Disciplinaria de FIFA y hacia allí debían ir nuestros esfuerzos». En esa misma rueda de prensa dejó, asimismo, entrever la frustración que sentían cuando veían al abogado de Chile, Eduardo Carlezzo, salir a hablar en medios y redes. “Lo festejamos más porque nos sentimos vejados, pisoteados por la gran campaña mediática que hicieron y sobre todo su abogado para posicionar una versión con la que se dudaba del proceder de la FEF y de las autoridades de nuestro país».

La defensa ecuatoriana nunca viajó a los tribunales de la FIFA para sostener su versión y argumentos: todos los documentos y alegatos fueron enviados de forma virtual. Es más, que la FIFA no haya convocado a una audiencia presencial fue un síntoma que los dirigentes ecuatorianos y abogados veían como positivo para su posición.

¿Y ahora? Según la FEF, Chile puede apelar la decisión y pedir la fundamentación del fallo, ya que lo que se conoció son las líneas generales de la decisión. La contestación de la FIFA puede llegar en dos formas. Una que diga que ese organismo no es competente para conocer la demanda chilena porque las autoridades del Estado ecuatoriano ya se pronunciaron. O, dos, que se desechan sus pretensiones de los chilenos porque la argumentación y sus pruebas son muy débiles. Para Ecuador, lo ideal sería la segunda opción, porque así las aspiraciones de una apelación quedarían prácticamente muertas.

Un dicho popular dice que en boca cerrada no entran moscas: la FEF lo aplicó y ganó.

Foto: El Universo.

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