Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Y ahora qué hacer con el Ecuador?

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Los 18 días de paralización y violencia en el país, producidos por la Conaie, tiene efectos visibles. Ejemplos: los mil millones de pérdidas. Y también esta sensación de impotencia de una sociedad que teme con espanto su próxima arremetida. La sociedad ecuatoriana padece de secuestro emocional.

Pero el paro y esos 18 días de espanto y desabastecimiento han reactivado, igualmente, la procesión que lleva por dentro el país y que, en ocasiones vuelve con aroma de separatismo en Guayaquil. En esa procesión participan todos aquellos que entienden que, como está, Ecuador es inviable. Y que hay que hacer algo. ¿Pero qué? Ese debate es necesario porque el tema indígena, como está planteado, luce como un problema insoluble en términos constitucionales e institucionales para el país.

Como se sabe, la Conaie decretó un paro basándose en el derecho a la resistencia que otorga la Constitución de Montecristi. En los hechos y para ejercer supuestamente el derecho a la resistencia, los indígenas violaron (como en Octubre-2019) todos los derechos que proclama la misma Constitución para sus conciudadanos. Y luego Iza exigió al Ejecutivo que siente a los demás poderes en la mesa de negociación para que, en un acto totalmente ilegal, firmen la capitulación del Estado y declaren su total impunidad. Esta vez no lo logró, pero ya anunció que lo intentará en los 90 días que durarán las mesas técnicas que afinan el acuerdo.

A la Conaie no le calza la Constitución de Montecristi que contiene un amplísimo espectro de expectativas y derechos que han estado siempre en su ideario. No la cumple. Y más allá de coartadas leguleyas o paraguas ideológicos que le extiende la vieja izquierda para solapar las prácticas ahora terroristas de la Conaie, el hecho cierto es que no hay un terreno político y legal para entenderse con esa organización. Cualquier reivindicación (el precio de las gasolinas en Octubre-2019) o los 10 puntos ahora, lo usa como un pretexto: desemboca siempre en actos de violencia, paralización del país e intentos públicos y confesos de tumbar el gobierno de turno. Esa no es una forma legal ni racional de relacionarse con el resto del país. Y es evidente que la solución de fondo no está en sofisticar las técnicas policíacas y militares para contener hordas desaforadas que destruyen todo a su paso. ¿Qué hacer, entonces?

En la Sierra no hay, por ahora, respuesta; salvo echar la culpa al gobierno o reclamar al Estado, que sí tiene margen de maniobra y no lo usa (Fiscalía, FFAA, Policía…) como 4P lo mostrará en otro artículo. En Guayaquil, hay propuestas viscerales (separatismo) o con sello académico, como el del “Movimiento Cívico Ecuador Federal”, que navega en declaraciones de principios. En octubre de 2020, ese movimiento puso a circular un video con una propuesta que algunos han reactivado con motivo del paro indígena.

Su título es todo un programa “¡Ecuador Federal ya! Pero si escarba un poco, lo que se encuentra es una colección de lugares comunes y clichés desgastados usados, hace algunos años, por Juan José Illingworth en su cruzada contra el centralismo. Ese movimiento no ha entendido, al parecer, que no es lícito diseñar un nuevo Estado recurriendo a exageraciones mentirosas como decir que Quito tiene autopistas (en plural) de diez carriles, cuando lo que usa es un tramo de dos kilómetros a la entrada de un peaje en Guayllabamba.

Es una pena plantear (intoxicar) de esa manera un debate necesario y urgente que cabe en una pregunta: ¿cómo lograr tener un país que conviva, produzca, progrese y que institucionalmente fluya? Es claro que en ese sentido no hay que excluir ninguna salida: descentralización radical, federación constitucional… u otras.

Los debates son sanos cuando las propuestas se plantean en forma seria, con datos, mostrando bondades e inconvenientes y, sobre todo, voluntad de no descuartizar el país y huir hacia adelante para solo pensar en su región y evitar hacerse cargo de los problemas reales del país. En Guayaquil ha habido esa tentación (en un momento algunos pensaron en copiar a Singapur) y la actitud de Cynthia Viteri en el último paro da a pensar que su afán era sencillamente escurrir el bulto.

¿Qué hacer con Ecuador, porque como está no funciona? Esa inquietud hay que extremarla, si toca, en el plano conceptual buscando respuestas. Porque lo único que quiere la Conaie es mantener al país en vilo y amenazado y eso es inviable e insostenible. Además hay asimetrías que los propios guayaquileños (porque ha habido un ramillete de presidentes de esa ciudad), no han solucionado. Debatir es la tarea. Y hay que hacerlo con la rigurosidad que impone el momento dramático que atraviesa el país.

Foto: El Universo

4 Comments

  1. Son 3 los principales estamentos, si cabe el término que ejercen extorsión sobre el ejecutivo, el primero la conaie con minúsculas, el segundo el legislativo y tercero el municipio de Guayaquil; con el separatismo rivereño porteño superaremos el primer escollo, nos resultará menos costoso, es un gana-gana.

  2. Para que el país cambie, lo que se necesita es mandar al paredón a los políticos corruptos narcorreistas y demás. Poner requisitos de honradez y capacidad para ser elegido asambleísta, presidente, alcaldes, prefectos, concejales y todo funcionario de elección popular, que tenga mística del servicio público y experiencia en la rama que van a manejar. El resto de propuestas son pedir peras al olmo. Eliminar a los corruptos eso es lo que se debe hacer para tener una mejor nación para nuestras futuras generaciones.

  3. Los indígenas a ese paso seguirán en pie de lucha hasta que en algún momento eliminar blancos o mestizos sea legal y este en la constitución, gracias a una derecha timorato y cobarde.

    • El Estado por constitución tiene facultad para el uso de la fuerza para contener actos como los sucedidos. Fallo el gobierno timorato y blandengue que tenemos una vez más. El país ahora, esta divido en 3, paiz de mestizos, país de indígenas, y país de costeños, quiene gobiernan? Por lo demostrado los de poncho y punto.

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