¿Habrá cómo salir del despeñadero?

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Los ciudadanos conocen el diagnóstico: las soluciones que requieren pasan por la política, pero los políticos no serán los agentes del cambio. Ellos son, paradójica y penosamente, un freno a la transformación que necesita el país. ¿Qué hacer?

La cantaleta se repite en cada elección. En enero 2019, el Consejo Nacional Electoral produjo una sesión de bostezos cuando estimó que 80.291 candidatos competirían, el 24 de marzo, por 5.675 cargos seccionales. Parecía inaudito. Lo inaudito es hoy corriente. Esta vez la cifra de candidatos para las seccionales 2023 oscilará entre 90 mil y 100 mil. Diana Atamaint, presidenta del CNE, dijo ayer que ya hay 160 alianzas políticas y que están pendientes otras 200. Fruto sin duda de los 279 movimientos y partidos que tienen personería jurídica; número que se pensó iba a disminuir sensiblemente tras la purga anunciada por el CNE: falsa alarma.

No solo se han evaluado las causas que producen esta fragmentación al infinito. El país también conoce sus consecuencias y sabe que son desgraciadas. Por ejemplo: carencia absoluta de visión nacional. Imposibilidad de acordar y procesar políticas públicas sobre un programa mínimo de urgencias. Fomento del canibalismo político que nutre el golpismo y la ingobernabilidad.
Esas consecuencia acarrean efectos funestos. Por ejemplo: el país arrastra los problemas, no los resuelve. No crece ni se desarrolla, pierde tiempo y oportunidades. La política en vez de ser una esperanza para la nación es hoy un oficio repulsivo. Y los jóvenes, en lugar de fraguar aquí sus ilusiones, sólo piensan en irse.
Partidos y movimientos, víctimas de su propio invento, viven un proceso de descomposición causado, en casi todos los casos, por el hambre insaciable de poder, prácticas corruptas y la necesidad de sobrevivir a como dé lugar.

Algunos ciudadanos, como el Comité por la Institucionalización Democrática o Participación Ciudadana; algunos empresarios (presidentes de cámaras de producción o comercio) algunos universitarios (muy pocas), han propuesto consultas populares, reformas a la arquitectura institucional, al Código de la Democracia… En vano. Ecuador está inmovilizado. Rehén de una sociedad política que, en forma irremediable, reproduce un libreto macabro: capturar instituciones para tapar su inmenso rabo de paja y conspirar sin parar para sacar del cargo al presidente de turno. Con conmociones internas es más cómodo.

¿Quién puede pensar, en esas condiciones, que Ecuador debe apostar por el statu quo? ¿Y cómo salir del inmovilismo si la solución está en manos de aquellos que causan el problema? ¿Cómo renovar la política si los jóvenes que están en los partidos no llegan a las listas porque sus dirigentes buscan reinas de belleza, futbolistas, gente de la farándula o tránsfugas de otros partidos? Eso está ocurriendo, por ejemplo, en el PSC y en la ID.

¿Qué hacer? La misma pregunta se hizo el presidente Guillermo Lasso cuando era candidato. Entonces quería patear el statu quo. Ahora su ministro de Gobierno rinde culto al statu quo. Francisco Jiménez también cultiva la ilusión de cambiar el sistema poniendo más aceite en su engranaje. Un espejismo que se paga desmembrando un poco más el Estado, multiplicando la corrupción y fortaleciendo el inmovilismo.

Jiménez es el ejemplo de esos políticos que no creen en la capacidad disruptiva de la política que, discursivamente y a pesar de las evidencias, sí mantienen el correísmo y la Conaie de Leonidas Iza. Los dos proponen enormes retrocesos bajo el paraguas político y «progresista» del autoritarismo y la dictadura liderada por el campesinado indígena.

¿Qué hacer cuando no hay alternativa política ni masa crítica que emerja de la sociedad ni jóvenes que quieran quedarse porque el país que ven y palpan inspira irse? ¿Qué hacer cuando esos seis millones de personas sin trabajo no tienen presencia alguna en el ámbito público? ¿Qué hacer cuando los electores tendrán que votar -otra vez- por gente que ni siquiera conocen en una papeleta que ni siquiera tendrán tiempo de ojear?

¿Qué hacer? Esa pregunta debería ser motivo de un concurso nacional. Volverla debate de moda. Sin esa pregunta, no hay cómo salir del despeñadero.

Foto: La Hora.

9 Comments

  1. Que deprimente todo, sólo nos queda el voto y aún así lo desperdiciamos. Una pregunta que se le debería hacer a todos los candidatos a alcaldes, prefectos y concejales es: ¿qué posición tomará usted si Iza, la Conaie y sus acólitos amenazan con un nuevo estallido? Harán un Guarderas style escondiéndose cobardemente y dejando la ciudad a su suerte hasta que pase el peligro o harán un Yunda style colaborando activamente con la destrucción y el vandalismo, ninguno de los dos sirve para nada, tampoco los paniaguados cantinflescos que miran para otro lado o romantizan y justifican la violencia. Por cierto, que «joyita» el candidato de PK para la alcaldía, un corrupto, inepto y engrilletado, se nota el aprecio y respeto que nos tienen a los quiteños, que nivel de antivalores, ya no se diferencian en nada del correísmo que los arrastraba y basureaba. Francamente sería una monumental incoherencia que como candidatos nos ofrezcan obras, progreso y desarrollo y del otro lado dejen la ciudad totalmente expuesta a la violencia de los «luchadores sociales» con las respectivas consecuencias de empobrecimiento, atraso y estancamiento. Que respondan claramente que harán en esa situación, por mi parte para todos los que apoyen a los terroristas atrasapueblos ¡ni el saludo! Este país necesita gente honesta y constructiva, no podemos aguantar más que la bandera de lucha de una minoría se sustente en el odio, la violencia, división y resentimiento ¿es eso mucho pedir?

  2. Con este incierto porvenir, lo sensato y pensante es poder encarar a Correa e Iza, que piensan hacer con la dolarización, en un supuesto gobierno » progresista » , se cambia la moneda y si ese así, que moneda nos van hacer circular a cambio del dólar.

    De esta manera se los puede neutralizar ya la los ciudadanos de este país tenemos, dos generaciones que únicamente conocemos los dólares como moneda y no admitimos otro patrón monetario y el único circulante que nos a garantizado algo de estabilidad económica.

  3. 1°. La América es ingobernable para nosotros. 2°. El que sirve una revolución ara en el mar. 3°. La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. 4°. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. 5°. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos. 6°. Sí fuera posible que una parte del mundo volviera al caos- primitivo, este sería el último período de la América.

    Carta de Simón Bolívar a Juan José Flores.

  4. Se calcula, entonces, que habrá unos 100 mil candidatos para las próximas elecciones. Claro, si hoy ser «político» es un modo de ganarse la vida; les paga el Estado desde la campaña. Las ideologías pasaron de moda. Ayer derechistas hoy izquierdistas, o al revés, lo mismo les da. Para eso están los partidos de alquiler; que hoy son 279 nada más. Muy pocos para tanto desocupado. Y no hay requisitos; no importa que no pueda ni leer; los derechos constitucionales le emparan; no puede haber discrimen. La «Política» consiste en calentar el puesto y acomodar en las tetas del Estado a la familia y panas. Y hasta puede «sacarse la lotería» si es pilas. Y no solo una vez. E inclusive pueden condecorarle por su servicio desinteresado a la Patria altiva y soberana. Y algunos hasta recibirán salarios post-morten. Que no aparezcan obras en el pueblo es culpa del centralismo o de la maledicencia que dice que es obra invisible. «No hay más ciego que el que no quiere ver» la obra magna. Y las reformas que ofrecieron los gobernantes para reformar el maremágnum institucional que esperen no más hasta la campaña de las próximas elecciones, cuando revivirán. ¿La Patria necesita políticos? Ni buscando con palo de romero: pululan los ganapanes. ¿Qué hacer? Cruzar los dedos y: «lagarto, lagarto».

  5. Sí hay propuestas. De hecho, hay gran variedad de propuestas, desde el comunismo indoamericano de Leonidas Iza hasta el libertarianismo de Aparicio Caicedo, pasando por el neoliberalismo de Pablo Lucio, el estatismo de Correa, el ambientalismo de Yaku Pérez, el separatismo de las élites guayaquileñas, etc. En los últimos tiempos han surgido voces de la clase media y alta serrana que abiertamente proponen exterminar a los indígenas.

    Propuestas no faltan!!!

  6. ¿Habrá cómo salir del despeñadero?

    NO

    Mejor ya váyanse preguntando:

    ¿Dónde huiré a «vivir»?
    ¿Qué medio utilizaré para huir?… (zapatos, bus, auto, uber, taxi, avión, ???)
    ¿Qué llevo, qué dejo?
    ¿Cuánto llevo, cuánto dejo?
    ¿Quién viene conmigo, quién se queda?

    «Mejor es prevenir, antes que lamentar»…

  7. Había que botar el Mamotreto de Montecristi al tarro de basura. Pero la única persona que tenía el poder para hacerlo (Guillermo Lasso) ni se dio por enterado. No convocó a consulta popular cuando tenía chance; no invocó la muerte cruzada. Su único objetivo es quedarse calentando el puesto hasta el 2025.

    Hasta hace poco, los ecua0torianos coincidíamos en qué los principales problemas del país eran la situación económica y la inseguridad. Pero en unas pocas semanas la opinión pública ha cambiado radicalmente. Hoy en día, el criterio generalizado es que el principal problema del Ecuador es EL DESGOBIERNO. El barco que se hunde; el capitán y la tripulación son una sarta de incompetentes que se pasan dando palos de ciego.

    Qué hacer?

    Hasta hace poco todavía teníamos la esperanza de que Lasso y los asambleístas se vayan a su casa mediante el mecanismo legal de la muerte cruzada, y llegue alguien (quien sea) con un poco de NOCIÓN de lo que significa gobernar. Pero eso no va a ocurrir.

    Qué queda?

    La revuelta popular. Qué se vayan todos!

  8. El mundo gira y gira y don Guillo no mira. El problema medular está en que al presidente Lasso no le gusta que le cuestionen, al menos así dio a entender uno de sus asesores; será por eso que anda ambulando solitario en Carondelet y comete no «errores» sino «horrores» como nombrar superintendente a González? . Según la BBC, los jerarcas del Opus Dei , ellos ordenan y punto, es la voz de Dios. Un grupo de mujeres se quejaron que trabajaban sin sueldo y les prometían llegar al cielo si cumplen sus órdenes. El Papa Francisco cortó todos estos abusos. Habrá cómo salir del despeñadero en Ecuador? Claro que sí. Siempre y cuando el Sr presidente Guillermo Lasso tenga la voluntad política y los huevos para hacerlo.

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