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Lasso cree que puede lograrlo sin política

lectura de 6 minutos

Tercera entrega de una serie en la cual la ficción política (lo que pudo ser o hacer Lasso) se codea con la realidad (lo que no hará Lasso porque él cree que como están él y su gobierno, están bien).

Ni ruptura repentina (muerte cruzada) ni golpe de timón o cambio de jefe de orquesta. Tampoco reinvención política. ¿Hubiera podido Guillermo Lasso subvertir las condiciones que, en los hechos, han dado una ventaja política a sus contrincantes? Nunca lo intentó.

El presidente -hecho curioso- perdió la iniciativa política desde antes de tomar posesión del cargo. No obstante tampoco explicó a la opinión esas circunstancias específicas que convirtieron a su gobierno -en el campo político- apenas en una fuerza de contención ante las arremetidas del correísmo y sus intentos de golpe de Estado con los indígenas.

Lasso no buscó ningún canal de conexión con ese país-real que repudia los partidos, en general, y su miserable actuación en la Asamblea Nacional. No recurrió a la política. No pensó en recrearla. En imaginar cómo podría construir una ilusión capaz de movilizar un país que, atónico y también cómodo, tiende a mirar los toros de lejos. Esa decisión, riesgosa pero necesaria, dependía de él.

La política volvió a ser, entonces, lo que él quiso cambiar: tratativas y negociaciones por debajo de la mesa y un juego público de tira y afloja con una Asamblea que iba a convertirse en un trapiche para su gobierno. Lasso lo sabía. Es parte del costo por haber roto el acuerdo inicial de gobierno con Rafael Correa y Jaime Nebot.

En los hechos, Lasso nunca pensó reinventar la política, como sí lo hicieron los populistas del siglo XXI que generaron polarización, post verdad, guerra cultural… Lasso no creyó que por esa vía podría equilibrar por lo menos el juego, mientras se ocupaba de la  economía. La política quedó reducida a la más mínima expresión. Y ahí sigue. Con movidas raquíticas en la Asamblea y eventuales contactos con Rafael Correa, Jaime Nebot o Leonidas Iza. Últimamente, a deshoras, su gobierno propuso una consulta popular que analiza en este momento la Corte Constitucional.

Es inútil preguntarse cuál fue el efecto político que causó en Carondelet la desaparición de César Monge. Presidente y fundador de CREO, él dirigió las tres campañas de Lasso. Monge no fue un político creativo, pero vivió al lado de Lasso con los pies puestos en las calles del país. Un atributo que en forma alguna tiene el círculo más cercano del presidente. Lasso, instalado en el poder cuando Monge falleció, nunca pensó en reemplazarlo por un político profesional. Así no solo perdió a un amigo y al máximo operador político que tenía: prescindió de su partido y de la antena a tierra que tenía en su relación con la opinión.

El presidente Lasso se quedó así sin la política tradicional que manejaba Monge y se rodeó de los burócratas de su banco. No pensó en abrazar la política como espacio de imaginarios. Como el lugar donde se crean y resignifican las representaciones y anhelos individuales y colectivos. El sitio donde se deben suscitar las nuevas subjetividades sin las cuales Ecuador no saldrá de su inmovilismo.

En este punto, la pregunta es cómo el presidente podrá gobernar 31 meses más apostando únicamente al campo económico cuyos resultados tardan, pueden ser alterados por imponderables o cortocircuitados -como está ocurriendo- por los problemas de inseguridad.

El caso se agrava porque su gobierno no tiene en curso una obra emblemática para el país. Tampoco achicó -y restableció- el marco de expectativas que puede cumplir realmente. Nunca explicó a la opinión que su verdadero rol era ser el gobierno de transición que Lenín Moreno comenzó. Además complicó su tarea porque Lasso, en forma responsable,  no ha rehusado atacar problemas estructurales, intocados durante décadas, cuyo efecto se verá en las estadísticas; no forzosamente en los humores de los ciudadanos.

Todo esto necesitaba -y necesita- un discurso de buena política; campo del cual el gobierno desertó. El presidente, en su comunicación, insiste en estar logrando resultados económicos y enumera algunos. Pero su gobierno no lee la desconexión que hay con una ciudadanía que, a la par, vive administrando miedos, zozobra e incertidumbre. Ese espacio es tierra fértil para el populismo más craso, la irracionalidad y los aventureros ahora aliados del narcotráfico.

La paradoja no es menor. Lasso, el liberal, se dedicó a la economía y abandonó el terreno de los imaginarios a los expertos en la sinrazón, la mentira, la violencia y el autoritarismo. Esa batalla, que es tan esencial como la seguridad o la obtención de buenos índices económicos, es la que debe hacer en este momento la buena política; el gobierno en primera línea.

Es falaz creer que el manejo económico producirá automáticamente los imaginarios que no proponen los estrategas de Guillermo Lasso. Pero esa es la realidad.

Mañana: cuarta entrega.

Foto: Presidencia de la República.

Este análisis se publicó hoy, 9 de octubre, en el boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P.

8 Comments

  1. El presidente Guillermo Lasso según lo presenciado durante este tiempo de gobierno se a visto preocupado por la economía del país, durante ese tiempo a realizado negociaciones con diferentes países y así mismo a conseguido tratos con otros.
    El país se a visto envuelto en varios problemas económicos, cada vez la economía del país se ve agravada, no hay solución alguna y en unos años se va a presenciar si el actual presidente pudo realizar algún cambio para reducir las deudas que tiene el Ecuador.
    Es difícil pensar que de un día al otro el país va a saldar todas sus deudas y va a mejorar su economía, todo toma su tiempo y el proceso a seguir para que eso sucede es complejo e intenso.
    El actual presidente deberá estudiar muy bien los pasos a seguir y tendrá que ser guiado por un personal que este al tanto de la situación que se vive. Muchas cosas deben ser cambiadas y se debe iniciar desde los primeros mandos hasta la depuración de la asamblea y todos los ministerios.

  2. Ya es tarde, absurdo e inútil seguir con análisis extemporáneos de una supuesta realidad que no fue ni será…
    Lo útil, practico y pedagógico seria, aceptado el desalentador, monumental fracaso del gobierno esperanzador que nunca existirá, lo útil, repito, seria hacer proyecciones del futuro que en algo palie y disminuya el daño que nos espera en manos de aquellos a los que nos DESTRUYERON, quizás para siempre…

    ¿QUE VAMOS A HACER DE URGENCIA Y A TROCHE Y MOCHE DESDE ESTE MISMO INSTANTE?

  3. Entonces Lasso les deja el país en bandeja de plata a esos rufianes, los mismos que hacen hasta lo imposible para destruir nuestra frágil democracia e institucionalidad. Estoy convencido de que Iza y los indígenas junto con el correísmo, la gran mayoría de asambleístas y la concurrencia del narcotráfico están creando un escenario de tierra arrasada (una estrategia de guerra usada desde hace siglos), un lugar en donde nada funciona, la violencia invade todo (los mismos indígenas la generan y la promueven), todo está mal, es una ruina, en definitiva no hay esperanza, y claro ahí surge el discurso idiota de que antes con los robolucionarios estábamos mejor y todo se arreglará con la vuelta de su amado tirano, una idea muy fácil de instalar en la mente de los más pobres e ignorantes que se conforman con las migajas que les caen luego de los acuerdos entre privados. ¿No es curioso que Iza y los indígenas no le reclamen nada a esa putrefacta e inútil Asamblea que también es corresponsable de gobernar al país y de nuestra situación actual? Quieren destruir todo para usurpar todos los poderes e instituciones y poder manipularlos y prostituirlos a su antojo (como ya vienen haciendo), promueven el odio, la división entre ecuatorianos y la lucha de clases («gente de bien» vs. «gente del pueblo»), en sus maquiavélicos planes está el negarnos los derechos más básicos: igualdad ante la ley, debido proceso (ambas atropelladas para beneficio de ellos), libre circulación (para ir a trabajar por ejemplo), seguridad jurídica, leyes para combatir el crimen, la corrupción y la delincuencia (les conviene el caos, la impunidad y el sufrimiento, ya hemos visto como explotan la tragedia humana), un mínimo de estabilidad y unidad para combatir la violencia y el narcotráfico (¡que coincidencia, dos cosas que parece no molestarles demasiado!). Los indígenas se han colocado como una casta por encima de los demás ecuatorianos, por encima incluso de la ley, dejándonos en total desventaja e indefensión, para colmo ya no tienen ni escrúpulos ni ética para aliarse con lo más ruin y peligroso no solo de la política sino de la sociedad. Para compensar semejante abandono, que Lasso nos deje a merced de esa nefasta gente, tendría que hacer una gestión de lujo, con gran eficiencia y capacidad de ejecución, habrá que ver si puede y si lo dejan.

  4. Verdad lo que usted dice señor Hernández y me permite añadir
    Que el señor Lasso está preocupado de arreglar la economía y está bien pero los resultados los tendrá el próximo gobierno y mientras tanto ha descuidado los otros frentes: seguridad, salud y empleo

  5. Lamentablemente nos equivocamos de cabo a rabo al elegir a Lasso como presidente de esta «banana republic» y como bien menciona el articulista, este señor se enfoca hacia un paupérrimo manejo económico del país, lo cual ni siquiera eso lo hace bien. Una cosa es dirigir un banco donde si o si, a pesar de que se administre el mismo de una forma muy equivocada, siempre genera utilidades por que los bancos y sobre todos los de Ecuador son chulqueros en toda la extensión de la palabra y por lo tanto siempre ganan.
    El problema es que los ciudadanos de bien no teníamos otra alternativa, y no nos tocó otra que dar nuestro voto de confianza a este personaje en el que ahora ya casi nadie cree. Personaje el cual y al igual que él, se rodeó de tanto servil inútil como su secretario de la administración, o el ministro de gobierno, o el de economía, o el de turismo, y ni qué decir del vicepresidente o de los ministros de salud, y así casi todos los individuos que él ha colocado en puestos clave han demostrado ser ineficientes en toda la extensión de la palabra. No hay medicinas, no hay atención medica en los hospitales públicos, el sistema educativo un desastre, la delincuencia y el narcotráfico apoderados del país, el miedo y la incertidumbre cunde en todas las ciudades, el campo y en todo rincón de este Ecuador al punto que miles de ecuatorianos han empezado ya a migrar hacia USA y a Europa por que el futuro es tan incierto y peligroso, que al final la desazón cunde en toda la población. Que tristeza nos agobia a la gran mayoría de los ecuatorianos. ¿Cuándo podremos tener un verdadero estadista en este país?

  6. Cuál es el pronóstico para la situación económica del País el 2025. Deuda, déficit, liquidez pública, empleo, desnutrición, situación carcelaria, permeabilidad fronteriza, delincuencia, tratados comerciales y cumplimiento de plan de gobierno.
    Sería bueno tener una comparecencia del primer mandatario que sincero su criterio para contrastar aquello que él supuso al decidir su participación política e invertir parte de su fortuna en la formación de CREO, con respecto a sus primeros dos años de gobierno y sus espectativas hacia el 2025. Este es un país difícil de gobernar, menos trascender cómo un mandatario de buenas ejecutorias y éxito en su gestión. Correa ejecutó un plan hegemónico mediante un bien pensado plan que permitió todas sus atrocidades sin oposición. La misma bien planeada estrategia debió pensarse, para poder afrontar la situación de crisis con energía, con sanas intenciones. Había que denunciar la situación heredada y señalar a los culpables. Ahora, es Guillermo Lasso el señalado a perra de no ser el origen del problema. Lo lamentable es, que no existe en el Presidente la voluntad para obtener resultados de largo plazo, ni culminar su administración con un cambio radical de la situación fiscal. Su éxito a más de tranquilidad, habría ayudado a exterminar al correismo. Ahora, muchos creen que con Correa estábamos mejor y eso se lo debe a su debilidad política.

  7. Lasso tiene como oposición probablemente a algunos de los peores exponentes de la especie humana: los despreciables políticos ecuatorianos liderados por un prófugo y sus violentas marionetas emponchadas. Hay que reconocer que Lasso no es un llorón patético como los correístas, bien recuerdo que durante el correato se la pasaban cacareando con el ridículo «golpe blando» (con todas las falacias, teatritos y circos baratos que armaron) ante la más mínima crítica o acción de la oposición. Si Lasso va a dejar la política de lado (algo muy arriesgado) entonces debería mostrar una eficiente e inmejorable gestión, pero eso hasta ahora, salvo excepciones, brilla por su ausencia. Sí, es importante una economía saludable, pero la gente de a pie valora muchísimo la obra y gestión que se pueden ver, entonces debería empeñarse en eso pero hacerlo bien! La dotación de medicinas en los hospitales, el mantenimiento vial y la eficiencia en las instituciones públicas, entre otros puntos, deberían ser de absoluta prioridad, funcionarios que no cumplan con los resultados previstos, inmediatamente deberían ser removidos, sin miramientos, así de simple. En cuanto a un proyecto emblemático, creo que en coordinación con los municipios, el dotar de servicios básicos a todas las poblaciones también debería ser una prioridad nacional, aún hay ciudades que no tienen (o es muy deficiente) el servicio de agua potable y alcantarillado, también se deberían impulsar y apoyar con financiamiento todas las iniciativas para cuidar y proteger el medio ambiente, plantas de tratamiento de aguas residuales (un gran pendiente de Quito), proyectos de movilidad con energías limpias, proyectos para separación y reciclaje de residuos, los parques, áreas verdes y recreativas son una gran falta en muchas ciudades y si bien eso es competencia de los municipios también se debería trabajar en conjunto en ese y otros problemas. Es muy difícil preveer en este país que pasará de un día para otro, aún así creo que Lasso todavía tiene una oportunidad para dar un golpe de timón, al menos en lo que a gestión se refiere, en 31 meses podría hacer cosas muy provechosas para el país, el problema es que parece no ver más allá de sus narices, necesita despabilarse pero para ayer!

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