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Quedarse está bien, presidente, pero no basta

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De vacaciones o por el motivo que fuera, era impresentable que el presidente se fuera del país en estos momentos en que Guayaquil y Esmeraldas viven días de terror. Hay que saludar su decisión de suspender su viaje a Estados Unidos previsto entre el 2 y el 6 de noviembre. Pero hay que ir más lejos: incremente, presidente, los esfuerzos para cerrar el frente interno y para neutralizar a todos los aliados de las mafias que también en la Asamblea Nacional hacen su trabajo.

Convoque al país, presidente. Reúnalo. No en un discurso: llame a Carondelet a los ecuatorianos que, por su liderazgo político y/o por su estatura ética, representan a la nación, aquilatan el momento de angustia que se vive y pueden conformar con el gobierno el frente político y moral necesario para enfrentar el momento aciago que vive la nación.

Es el momento de hacerlo. Hasta ahora pocos han entendido en el país lo que significa el narcotráfico y las bandas que pululan alrededor: microtráfico, extorsión mediante el sistema de vacunas, tráfico de armas… Pocos han entendido que esto no es una película de vaqueros. De quién pone más gasolina y más patrulleros. Ni de exhibiciones de remedos de roboCops como aquellos que llevó a Quito una alcaldesa irresponsable. Ni de discursos destemplados sobre quién tiene más pantalones y más testosterona.

Pocos han entendido el juego miserable de correístas, independientes y supuestos rebeldes de Pachakutik que, en la Asamblea, hacen coro con aquellos que quieren someter al país a punta de balas, coches bomba y crímenes atroces. Ahora, quieren sacar del cargo a aquellos que han puesto la cara o, en silencio trabajan para dotar al Estado de la estructura de defensa que el propio Correa destruyó.

El país no entiende lo que está viviendo. El presidente tiene que explicar: no para eludir la responsabilidad de actuar en forma firme y diligente. Solo para que se entienda -y no es un pretexto- que este fenómeno puede durar -como ocurre en Colombia y México- años, décadas. Y no se resolverá hasta que las drogas sean legalizadas, como un día lo fue la producción de licor.

Explicar no es lavarse las manos. Es poner un contexto al problema. Es poner en evidencia un negocio ilícito, multimillonario y transnacional. Es mostrar la complejidad de una lucha contra ejércitos clandestinos, bien armados, bonificados por sus crímenes y decididos a imponer, mediante el terror, su supremacía ante sus competidores y ante los Estados.

Explicar es mostrar los retos de inteligencia, de tecnología, de armamento y de formación humana requeridos para encarar la situación. Es hacer conciencia de las limitaciones de un Estado que, como el ecuatoriano, son innegables: más pobres y desempleados tras la pandemia, más facturas sociales pendientes, más restricciones presupuestarias. Al tiempo que necesita más policías, mejor dotación logística, más tecnología, más apoyo internacional.

Explicar es decir qué se está haciendo. En qué consiste -aunque no todo se pueda decir- el plan de seguridad, qué se puede esperar ya, cómo se va a financiar realmente, qué marco legal especial y práctico debe incorporarse al ordenamiento jurídico para que combatir el flagelo y cómo se debe articular el país. O si ya se está haciendo: Estado, municipios y provincias.

Explicar no es pedir pasaporte para la inacción. Es hacer un ejercicio de realidad y de liderazgo: decir qué hace el gobierno, qué hará más, que propone al país y qué exige a la Asamblea. Allí decenas de asambleístas, del correísmo y renegados de todo pelambre, se esfuerzan cada día para dejar más indefenso y más inerme al Estado.

Explicar no es repetir lo que ya se sabe con fines discursivos: es usar la palabra para unir al país. Convidarlo a un acuerdo nacional urgente y sincero sobre la seguridad del país y la lucha contra las mafias generadoras de violencia. Acuerdo con agenda y posibilidad de concertarla. Con tareas también para que el país juzgue quiénes las quieren hacer. Y quiénes no. Y esa agenda debe tener fecha, lugar, invitados.

Reúna al país, presidente. Ecuador no ganará la guerra contra carteles mundiales del crimen organizado. Pero, como todo Estado democrático, tiene que limitar al máximo su capacidad de acción y de sometimiento del país a su voluntad. Y esa es una tarea de todos los republicanos y de todos los demócratas que hacen la diferencia entre decencia y delincuencia.

Quedarse en el país es un gesto de responsabilidad, presidente. Pero, como claman hoy Guayas y Esmeraldas, se necesita más.

Foto: Presidencia de la República. 

11 Comments

  1. No sirve de nada que que haya cambiado los planes de su viaje si no esta haciendo nada por el país, se necesita ver firmeza debe poner limites al narcotráfico, digo limites porque al narcotráfico nunca lo van a poder derrocar , necesitamos ver hechos, un plan, los ciudadanos necesitamos sentirnos seguros al salir a las calles, no se da cuenta que cada día la situación que se vive en el país empeora, los narcotraficantes se adueñan de ciudades de las cárceles, los asesinatos cada día son mas hay mucho peligro en las ciudades.

  2. Es muy real esto, se necesita mucho más de parte del presidente. El Ecuador se encuentra en un peligro inminente que poco a poco lo irá consumiendo si no se colocan límites a estas mafias. No muchos ven noticias, y aún si lo hacen nunca van a estar suficientemente informados pues se ciegan con el terror que produce este complicado tema. Todos los ecuatorianos queremos ver un plan de acción, queremos sentirnos seguros de salir a las calles. El señor Guillermo Lasso debe crear un nuevo equipo que los respalde en su totalidad, pues hay infiltrados del correísmo dentro de la Asamblea que sol piensan en sus beneficios y con eso no se puede avanzar. Una explicación y un aseguramiento de que todo esto va a estar controlado es lo que más pedimos, queremos sentirnos seguros de que el voto que dimos para un representante sea lo correcto.

  3. Inaudito, resulta, aplaudir, reseñar , alabar , que ….a última hora…cambia de plan, el viaje por feriado del Presidente , mientras el país sangra. No vamos a ningún lado, con la presencia del mandatario en su silla, sino existe una política de reacción al respecto , puede quedarse cien mil años calentando el puesto y si no hace un solo gesto efectivo de lucha contra las pandillas , contra los peces gordos criollos del narco, no pasa nada…
    Sucedió , hace pocos días , en la bella ciudad de Guayaquil, me encontré de bruces, con una delegación de estas pandillas-mafias , sin saber leer ni escribir …un simple accidente de tránsito , un roce , casi me lleva al más allá….involucrados, un Grand Vitara blanco manejado por una señora y mi camioneta. Resultado, la señora, ha sido LA PATRONA del grupo, tuve que huir, esconderme , porque como perjudicado, me atreví a reclamarle . Tres motocicletas, con seis sicarios armados ofendidos , drogados, me buscaron…..

  4. El Ecuador es, como siempre, víctima de fuerzas extranjeras que tienen viles intereses. Las tres patas del crimen del tráfico de drogas se origina fuera del país:
    1. El Ecuador no es productor de cocaína, los laboratorios están en Colombia (con 7 bases militares de los EEUU) y Perú.
    2. El Ecuador no produce armas (indispensables para el tráfico de drogas)
    3. El Ecuador no produce dólares es un país lavadero de dinero
    Lo único ecuatoriano en esta tragedia es el hambre y la necesidad: el Ecuador pone los muertos.
    El problema del tráfico de drogas es un negocio multimillonario con tentáculos tan largos y tan fuertes que salen de las fronteras del país.

  5. Este artículo del Dr. Hernández es la fotografía real del Ecuador. Las comparaciones son odiosas pero tomemos el ejemplo de El Salvador allá el presidente contra todo tiene controladas a las pandillas y los salvadoreños viven en una relativa paz. En nuestro país podemos señalar con el dedo quienes están a favor y comprometidos con esta lacra que azota sin misericordia a este sufrido Ecuador

  6. Lo de convocar al país suena genial, pero:

    – Los asambleístas de UNES, Pachacutik y el PSC, aportarán algo, que no sea exigir impunidad a cambio?
    – Los 9 dioses de la corte constitucional que no prevarican, pero están convencidos que son corte de derechos humanos, y que desde sus escritorios, velan más por los 220 mayoritariamente absurdos derechos de la constitución de Montecristi, que por los ciudadanos y su fuerza pública, podrán aportar algo diferente a lo que han hecho hasta ahora: promover fallos patéticos que solo promueven derechos pero no soluciones reales?
    – La fiscal, que le perdonó la vida a Iza y sus vándalos con el cuento de que los delitos de protesta social no son delitos; que a más del caso sobornos, no ha hecho nada más en los casos de corrupción del correismo, al punto que todas las denuncias de Villavicencio y otros, han sido comprobadas por la justicia americana, pero aquí ni siquiera tienen juicios, podrá aportar algo?
    – La corte nacional de justicia, que a más del caso sobornos, no ha hecho nada más para parar la corrupción, ni ha dado muestras de fomentar la necesaria auto depuración judicial, hará algo útil?

    La realidad es que nos guste o no, Lasso está solo, con sus ideas, su equipo limitado, su falta de comunicación estratégica, etc. Tiene que dar un golpe de timón, y, proponer soluciones reales a corto, mediano y largo plazo, con el apoyo de la sociedad civil, en la cual debe cobijarse. Y la sociedad civil informada, tiene claro que la mejor solución a mediano plazo es cambiar la constitución de Montecristi, por otra, que no sea el plan de gobierno de Correa, ni el monumento a la estupidez de los izquierdos humanos que es. Llegó la hora de aceptar la realidad.

  7. Insisto, si el Sr presidente Lasso quiere tener un poco de credibilidad debe y tiene que mandar a sus casas a todos sus ministros y asesores y formar un nuevo equipo con los mejores hombres,de cualquier tendencia política, que tiene el Ecuador. El crimen organizado y la corrupción debilita las instituciones del Estado. Hay que neutralizar a los impresentables de la Asamblea que buscan pescar a río revuelto, sin importarles los duros momentos que vive la sociedad ecuatoriana. No me sorprendería que ciertos «honorables» sean socios con los capos de la droga.

  8. Mientras sigamos con boberías como llamar a los presos «personas privadas de la libertad» a las drogas «sustancias sujetas a fiscalización» a los casquillos «indicios balísticos», a con cada muerto llegan unos extraterrestres en atuendos espaciales y colocan un poco de numeritos para tomar fotos que nadie verá, ni que volveremos a tener noticias.
    En mis sesenta años de vida JAMAS he visto un caso resuelto por las huellas digitales, o peor por ADN. Seamos realistas, nuestros fiscales no son una luminaria, mas bien son figuretis como Vanegas, y los investigadores nunca han visto un capítulo de CIS. Mas aún, la estructura de la policía, estilo militar con generales y traslados de un sitio a otro, nos arroja una tropa y mandos medios que no conoce a la comunidad, hay que empezar por allí, la policía debe ser local, desarrollar en base a concesiones menores una red de informantes que los mantenga alerta, no es cuestión de cantidad sino de calidad.
    Por otro lado no seamos hipócritas, no queremos delincuentes encerrados de por vida, si en verdad los queremos rehabilitar las penas no pueden ser largas, PERO, LOS ASESINOS REINCIDENTES deben pagar sus crímenes con la misma severidad.

  9. Aunque tengo mis fundamentadas dudas , ojalá el Presidente armándose alguna vez de entereza y coraje , salga a dar el » DO DE PECHO » ; y de una vez por todas , tome las decisiones trascendentales que el país necesita . Y también , deje de invitar a Palacio a los que precisamente quieren sacarle de su cargo , porque a pesar de que algunos de sus colaboradores no lo entiendan , no se puede tender puentes con los enemigos y los sediciosos .

    • Lasso prometió una guerra total contra los narcos. Y aquí estamos, en plena guerra. El Estado… sacando pecho de la cantidad de droga capturada, llenando las cárceles con micro traficantes de barrio, y sin saber dónde poner a tanto preso. Los narcos… adueñados de las ciudades y de las cárceles, asesinando salvajemente a todo el que se ponga delante, incluyendo a los policías.

      Esta es la guerra que Lasso prometió. Violencia total!

      ALGUIEN en el gobierno se detendrá a pensar que han embarcado al Ecuador en un viaje suicida?

      Habrá algún asesor-consultor-experto que pueda explicarles la dinámica social y económica detrás del narcotráfico?

      El presidente y sus colaboradores entenderán las razones de que la guerra contra las drogas haya fracasado en todo el mundo?

      Hay una pequeña esperanza: por primera vez 4p menciona (aunque muy brevemente) la necesidad de legalizar las drogas.

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