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¿El VAR está matando el fútbol?

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La forma milimétrica y hasta holográmica con que el VAR está decidiendo si un gol es válido, es escalofriante: el deporte que se convirtió en el espectáculo más popular y universal por su fluidez (a diferencia del básquet y el football americano) y la  épica polémica que lo adorna desde hace más de cien años, podría terminar en un engorroso ejercicio más parecido al de un laboratorio de nanotecnología y perder, así,  su enorme encanto.

Lo que se está viendo en Catar es una evolución del VAR que se inauguró en el mundial de 2018. Desde entonces, preocupaba que las interrupciones que se producen a la hora de saber si un gol es lícito enfriaran la pasión futbolera. Para evitar esas demoras, lo que se está viendo en Catar es el SAOT que en español significa Tecnología Semi Automática del Offside. El SAOT llegó con la promesa de entregar al VAR un veredicto en un promedio de 70 segundos; antes se tomaba 95 segundos.  El jefe de arbitraje de la Fifa, Pierluigi Collina, lo describió como «más rápido y preciso» y dijo que ofrece una mejor comunicación con los fanáticos.

El sistema consiste en que la inteligencia artificial analiza los datos de geolocalización para trazar las posiciones de los jugadores cuando se patea un balón. Si la inteligencia artificial considera que un jugador está en fuera de juego, envía una alerta al VAR mostrando el «punto de lanzamiento» del balón y la línea de fuera de juego. Tras comprobar manualmente esa alerta, el funcionario del VAR informa al árbitro y se modifica cualquier decisión sobre el terreno. Es decir, mientras un jugador y su hinchada está festejando un gol, puede ser que entre el VAR y el árbitro estén analizando anularlo.

Para que todo esto funcione, el VAR utiliza los datos enviados por un sensor situado dentro del balón, el Adidas Al Rihla, que transmite su ubicación 500 veces por segundo, junto con la de 12 cámaras en el estadio que siguen el balón y 29 puntos del cuerpo del jugador: las cámaras transmiten su información 50 veces por segundo. La inteligencia artificial también crea un gráfico en 3D que muestra la línea de fuera de juego y la posición de los jugadores. Este gráfico se da a conocer a los aficionados dentro del estadio y en la televisión. La punta del pie de Messi en offside, que anuló un gol de la Argentina contra Arabia Saudita, es un ejemplo: nadie lo vio pero ahí estaba.

Este sistema, sin embargo, no ha subsanado lo que la Fifa quería y lo ha complicado más. Aunque hay poca controversia sobre la exactitud de las decisiones bajo el SAOT, las penalizaciones a un jugador, por márgenes no visibles para el ojo humano, se están convirtiendo en las verdaderas protagonistas de los partidos.

Interpretar lo que dice el VAR se ha convertido en un laberinto para quienes toman la decisión final. Poco antes del mundial, el problema fue detectado en la Champions League: se anuló un gol al delantero del Tottenham y de Inglaterra, Harry Kane, en la victoria contra el Sporting de Lisboa, por la interpretación de una subcláusula de la ley del fuera de juego que tardó cuatro minutos en ser dilucidada. En ese caso, el retraso se provocó por la intervención humana cuyo trabajo era aplicar la ley del fuera de juego a lo que habían visto en las imágenes 3D. La falibilidad y subjetividad humana parece ser, paradójicamente, el mayor obstáculo para que el VAR funcione de manera eficiente.

¿Qué significa para el futuro que la tecnología y su interpretación conviertan al fútbol en un engorroso ejercicio tecnológico? El tema suscita debates. The Atlantic, uno de los medios más prestigiosos de los EEUU donde se debaten las ideas contemporáneas, publicó la semana pasada un extenso artículo sobre lo que ocurrió a Ecuador en su partido frente a Catar. Su autor, Jacob Stern, sostiene que lo que puso en evidencia la anulación del gol de Enner Valencia es que el fútbol está perdiendo de vista el sentido de los árbitros y del deporte. Si se comienza a pitar lo invisible, dice, «pondremos cada posible infracción bajo el microscopio… y el juego sería totalmente inviable». Cuando el cabezazo de Valencia entró al arco, los aficionados festejaron. Ni siquiera los comentaristas consideraron la posibilidad de que el gol se anulara y las audiencias televisivas tampoco lo hicieron. Nadie lo pidió. Si el partido hubiera continuado, nadie lo habría pensado dos veces. Según Stern, que la punta del zapato o la frente de un jugador esté en offside es irrelevante porque el ojo humano no lo ve; la alta tecnología sí: hay millones de otras variables de qué preocuparse y eso hace parte de la diversión y la complejidad del fútbol. ¿Es esta magia y encanto lo que está por terminar con el VAR?

El mítico futbolista italiano y entrenador del  Tottenham, Antonio Conte, confiesa estar desconcertado con lo que está ocurriendo. Para él, el VAR trae una promesa que parecía un sueño: que los árbitros no se equivoquen y eso, para él, es increíble. Pero tan increíble como eso es quedarse cuatro o más minutos y mantener a la gente pendiente de lo que van a decidir en ese cuarto donde se manejan los equipos. Otra figura del fútbol, el francés Thiery Henry (ya mítico en Inglaterra por su forma de celebrar los goles), también está preocupado. «Lo que queremos es que el juego continúe. Ahora es muy difícil para mí pensar en cómo festejaría yo un gol: ni siquiera sabes si tienes que saltar o no». Ayer en el partido entre Portugal y Uruguay ya ocurrió: Cristiano Ronaldo, luego de meter un gol que él se lo adjudicó cuando fue un compañero quien realmlente lo hizo, en lugar de festejar como normalmente lo hace, miró al árbitro y le consultó si podía festejar: si fue gol, pero no suyo.

Se teme que el VAR despoje al juego del dramatismo que forma parte de su popularidad. Si bien es cierto que la tecnología busca evitar errores tan gordos como la Mano de Dios de Maradona (al mismo tiempo eliminaría leyendas como esa de la historia del fútbol), también es cierto que el juego es, al fin y al cabo, un entretenimiento y el arbitraje debe ser siempre un equilibrio entre la precisión y la facilidad de ver lo que se pita. Por todo esto, Stern se lamenta en el artículo por lo que él piensa que es el triunfo de la tecnología sobre la magia y el encanto y, con fina ironía, dice: «Enhorabuena, funcionarios, lo han hecho bien»

Foto: Twitter

4 Comments

  1. La Inteligencia Artificial (IA), no podría faltar en el footbol; y sus métricas precisas es mejor y más justa a que porque está el mejor jugador del mundo, o porque es de determinada potencia mundial no se pite un fuera de juego aunque el arbitro es el que decide la determinación final.

  2. Ecuador, con la frente en alto
    Al país solo le queda agradecer a todos los jugadores de la Selección por las alegrías, que llenaron al pueblo de ilusiones. Sirvieron como un bálsamo para el alma de un pueblo agobiado por la inseguridad, la violencia y la perenne inestabilidad política.
    Lo mismo podriamos decir de nuestros políticos? Primero veo volar un burro. En pocas palabras, el gobierno de Lasso tiene que cambiar de rumbo y enviar a sus casas a esa cloaca llamada Asamblea.

  3. Si la tecnología evita trampas , como la tristemente célebre » mano de Dios » , en el fraudulento gol de Maradona , bienvenida la tecnología ; claro , hay que evitar excesos que puedan ir en contra de la emoción del Fútbol . Muy interesante artículo !!!!!!!

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