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La versión desolada de El Padrino

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El Gobierno reaccionó hoy a la denuncia hecha por La Posta. Lo hizo en un comunicado y en forma indirecta, sin citarla y sin responder a las graves acusaciones que formuló ayer y que hoy ratificó. No es un asunto menor que el presidente Lasso aparezca, en un organigrama, elaborado por ese medio, en la cúspide de una organización supuestamente delincuencial. Y que su cuñado, Danilo Carrera, sea acusado de liderarla como “El Gran Padrino”.
La reacción descafeinada del gobierno llegó firmada por la Secretaría de Comunicación. No es el único desacierto en este entuerto que La Posta no termina de concretar y que el correísmo explota sin percatarse de que lo salpica con mayor contundencia.

  1. La Posta dice que indagó durante seis meses la corrupción en las empresas públicas. Pero presentó sus resultados imitando algunas películas de suspenso (que empiezan al revés) y no ciñéndose a la deontología que regula las grandes investigaciones periodísticas. Por eso, quienes los siguen asisten hasta ahora a una serie de conclusiones sin poder evaluar rigurosamente el contenido y la autenticidad de las pruebas. Curioso periodismo de investigación que empieza por las conclusiones y promete que, con los días, irá presentando los documentos que les facultan a decir lo que dicen.
  2. En una investigación periodística un verbo está prohibido: colegir. Sólo los hechos revelados permiten sustentar las conclusiones. No al revés. Sin pruebas -y por ahora no las hay- cualquier pálpito, incluso cualquier convicción, sencillamente no existe. Y endosar hechos delincuenciales, desconocidos en el ámbito público, a un político fallecido (César Monge) para anclar una tesis es un recurso penosamente antiético.
  3. La ortodoxia periodística recomienda que una investigación permita a la audiencia concluir por sí misma. Por eso se basa en elementos y hechos que puedan ser cotejados por aquellos que la leen o la ven. Cualquier organigrama, por ejemplo, debe ser el postre de hechos probados; no el aperitivo.
  4. Sin esos elementos, la denuncia de La Posta reposa, por ahora, básicamente en un testimonio. Que no fue recogido, al parecer, para la investigación. Que no fue cotejado. Que no se acompaña, hasta ahora, de pruebas. Puede ser que La Posta las tenga: pero el proceso de publicación escogido milita en contra del trabajo de su equipo y pone en jaque la verosimilitud de lo revelado. Además, se presta para que sea leído, como en efecto, está siendo leído por algunos en redes: como un relato que sirve intereses; no como una pieza periodística que responde solo a la verdad de lo hallado.
  5. El Gobierno vuelve a meter la cabeza en la arena. No es la primera vez. El caso de Juan José Pons se archivó apenas empezó. La Posta lo vinculó a una trama de gestión de cargos públicos y una causa abrió la Fiscalía en su contra. Pons había sido consejero ad honorem del presidente. Ahora la denuncia involucra a su cuñado. Esto no es pelo de cochino. Si el gobierno considera que es mentira lo publicado debe decirlo. Si cree que La Posta comete una infamia debe decirlo directamente. El gobierno no parece creer en el refrán popular: “el que calla, otorga”.
  6. En su comunicado dice cuatro cosas: que no tolerará la corrupción de nadie. Que contribuirá  con cualquier investigación. Que la transparencia es clave, también para despejar infamias. Y que, apegado al Estado de Derecho, presume la inocencia de todas las personas hasta que un juez diga lo contrario. Eso es caminar sobre huevos. El gobierno sabe si Danilo Carrera ha tenido que ver con las empresas públicas o si es un infundio. ¿Por qué no lo dice? ¿Por qué no esclarece lo que no encara al evitar dar una respuesta directa a La Posta? El gobierno olvida que la reacción política debe ser inmediata, porque la acción de la Justicia tarda.
  7. Eduardo Carminiagni, abogado de Danilo Carrera, hizo conocer hoy a La Posta, en una carta, lo que su cliente sostiene. Básicamente que rechaza las acusaciones formuladas: no es jefe de una organización delincuencial. No conoce a Leonardo Cortázar (que es la garganta profunda de La Posta). Tampoco a Jorge Orbe o Julio León. No ha hecho gestiones de reparto de empresas públicas.
  8. La carta es -según se lee- una invitación para que La Posta desista en su denuncia, evite agravar su responsabilidad legal o, de lo contrario, exhiba las pruebas. Dicho de otra manera, y ante la decisión del medio de continuar con su denuncia, Carrera presentará una demanda. Se sabe que está en curso.
  9. El correísmo, experto en operaciones de alcantarilla, no tardó en sentirse invitado: Correa, maldiciendo, retuiteó la presentación de La Posta y sus troles se apuraron a sacar partido. En este caso sí vale el testimonio de un delincuente. No en el caso de Jorge Glas. El correísmo, que no sabía qué hacer con Aleaga en la piscina de Xavier Jordán, encontró un motivo, soñado y no probado, de meter en la misma piscina al presidente Lasso. Habrá que ver qué dirá en los días que vienen, pues ya Cortázar señaló, según La Posta, a Ronny Aleaga como su operador…
  10. Conclusión (por ahora): La Posta debe a sus seguidores la verdad periodística de su denuncia. Danilo Carrera irá a la Justicia para demandar la verdad judicial de esta denuncia. El correísmo se sirvió de la denuncia para recordar que, en su caso, la verdad es apenas sinónimo de lo que le conviene. Y el Gobierno, bueno el gobierno, cree que la verdad es proporcional a su capacidad de ignorar las denuncias (falsas o no) que le conciernen.

    Foto: La Posta.

5 Comments

  1. Si como, aparentemente no pueden probar todo lo que dicen, se les viene una demanda por difamación descomunal por parte del agraviado. Parece que estos pseudo-periodistas ahora se dedican también a atacar a periodistas con credibilidad con tal de pagar sus cuentas. Lastima de periodismo investigativo de éstos, diría yo.

  2. Sensacionalistas, saineteros, iniciaron bien, pero están terminando mal, se han convertido en operadores de quienes se oponen al gobierno, creando ambientes que generan la reacción de quienes se aprovechan de esto para denostar y criticar con razón o sin razón, eso no importa lo importante es que la trama del sainete está lista. El gobierno debe dar una respuesta contundente y solicitar a fiscalía realice la investigación en forma imparcial y si gente cercana ha cometido actos de corrupción, estos deben ir presos por supuesto luego del debido proceso y si el periodismo de la posta en su afán de desprestigiar al gobierno a lanzado esta denuncia sin pruebas y realizando sus propias conclusiones que les dan papaya a la oposición irreflexiva, incoherente llena de odio, debe ser judicializada y castigados en forma ejemplar ya que no se puede jugar con el honor de las personas- Por tanto quedamos a la espera de una respuesta contundente de la Fiscalía, esto no debe quedar en la impunidad, por respeto a los ciudadanos que vemos con estupor este tipo de denuncias que no le hace nada bien a la imagen del país.

  3. Los periodistas de la Posta: Boscan y Vivanco son buenos muchachos aunque para plantear alguna denuncia necesitan tomarse un trago y toman impulso. Me preocupa que anden cogidos de la mano y se despiden con un ósculo. Hay que pedirle al viejo Vera que ponga orden en la Posta porque pueden salirse de madre.

  4. Programas muy jocosos, en los que el periodista bebe alcohol muy a gusto y trata que forzosamente lo haga su entrevistado son un espectáculo divertido. La credibilidad es lo de menos. Hay que entender así a «la Posta»

  5. La Posta, como medio periodístico, tiene serias falencias:

    SON HUMORISTAS O SON PERIODISTAS: Desde el inicio, trataron de ser diferentes, pero hasta ahora uno no sabe si son periodistas, son humoristas, o, que son. No es solo cuestión de estilo, es cuestión de objetivos. Si quieren ser la versión latina de Bill Maher, sean Bill Maher; si quieren ser periodismo de investigación, como Plan V, o, visión 360, sean Plan V o Visión 360; si quieren ser el extra aniñado, sean el extra aniñado. Parece que cuando no cuadran las cuentas, se convierten en algo, que permita llamar la atención, sin importar sus responsabilidades inherentes, tanto periodísticas como éticas.

    SIEMPRE BUSCAN UN ENEMIGO: En la época de Correa, con tantos casos de corrupción, el enemigo obvio era Correa. En la época inoperante de Moreno, fue María Paula Romo, que a pesar de ser parte del correismo al inicio, y, una de las autoras de la inoperante constitución de Montecristi, tuvo que tragarse muchas de sus ideas, para ser una ministra de Gobierno realista medianamente eficiente. Actualmente, parece que el enemigo es el sentido común: se reunieron con narcos, para decirnos que los que están presos son buena onda; casi no hablan de los social cristianos, a pesar que en conjunto con el correismo, han bloqueado todo lo que han podido al gobierno, etc.

    LA PAUTA ES TODO: El comportamiento errático de este grupo de “periodistas”, que a veces parecen una versión de la vida real de Jonah Jameson, director del Daily Bugle, periódico de ficción del hombre araña, hace que todas las personas medianamente informadas de este país, que leemos prensa escrita y sus versiones digitales, que vemos noticieros de televisión nacional, que leemos medios de opinión como 4 pelagatos, concluyamos inevitablemente, que las opiniones, reportajes, etc., de este grupo de periodistas millenials, van en función de quien paga las pautas, porque el modelo exitoso, que dicen tener, se ejecuta cada fin de mes, o, cada qué hay una deuda que pagar.

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