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Prefecto-Pichincha: debate fofo sin debate

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 Seis candidatos a la Prefectura de Pichincha probaron lo mal que está su oficio. Interrogados sobre “¿qué autoridad de otra provincia admira y por qué?, fueron contundentes en su respuesta: ninguna. Paola Pabón citó “el proyecto político” que es, por supuesto, el correísta. Roberto Altamirano sacó del baúl de los recuerdos a Rodrigo Borja y a Paco Moncayo. Andrea Hidalgo dijo su fastidio con toda la clase política. “A ninguna autoridad en particular”, respondió Eduardo del Pozo. Jacinto Espinoza y Guillermo Churuchumbi prefirieron su álbum familiar: admiran a sus padres.  

¿Son ellos sujetos de admiración? Es una pena que no haya habido un sondeo (ojalá creíble) tras esta comparecencia (no debate) del CNE, transmitida (en este enlace) el lunes pasado y que convocó a doce candidatos; seis por tanda. Sorprende que sean doce. Porque no se percibieron doce visiones en esos dos encuentros que, sumados, duraron alrededor de tres horas.

Por el contrario: sorprende la capacidad que tienen de parecerse sobre todo cuando hacen promesas de gasto o reparto de dinero. En la comparecencia nadie preguntó de dónde provendrán los fondos. Y la animadora, Gisella Bayona, de negro vestida y apegada a un guion escrito, no se animó a demandar cómo repondrán siquiera los 6 millones de dólares que recogió Paola Pabón con el impuesto vehicular que cobró el año pasado. Lo piensan derogar. Y Eduardo del Pozo formalizó incluso ese compromiso ante notario y, orondo, lo exhibió.

La plata no es un problema cuando se está en campaña. Cecilia Jaramillo, bajo el lema “cuando no se roba, la plata alcanza”, prometió sistemas de transporte popular a precios bajos, 10 millones de dólares para trabajos en fuentes de agua, la misma cantidad para la mujer. Altamirano pondrá internet gratis en espacios públicos, “parques, jardines y demás”. Andrés Castillo ve “cámaras de seguridad en toda la provincia”.

Elsa Guerra es todavía más optimista: propuso motos, vehículos, cámaras de seguridad, alumbrado público, bonos productivos y capital semilla para las mujeres como un mecanismo para que logren su autonomía económica. Pabón propuso, entre otras cosas, ampliar la cobertura de salud gratuita en toda la provincia.

Churuchumbi hizo competencia -a deshoras por cierto- con Papá Noel: como algunos de sus competidores dijo que extenderá la autopista Rumiñahui y hará el túnel por debajo del Ichimbia para salir a El Arbolito. Pero dijo que hará obras en todos los cantones, que entregará dos millones de dólares para emprendimientos juveniles, que pondrá cámaras de video vigilancia, que abrirá casas de acogida para las mujeres víctimas de la violencia y para ellas generará un capital semilla para que sean independientes económicamente…

Andrea Hidalgo terminará la vía Aloag-Unión del Toachi, La Intervalles-Lumbisi, la Amaguaña a Tambillo. Todos o casi reconstruirán la red vial de la provincia o harán vías de segundo o tercer orden. En este punto, Koya Shugulí primero hará una investigación… antes de operar. Altamirano dijo que sólo el 10% de las vías están en buen estado. 10% de 9.000 kilómetros en la provincia. 8.000 dijo Paola Pabón…

Pocos ejes transversales traslucieron en los dos encuentros. Pero se notó voluntad de mantener la provincia al abrigo de la minería y, de más bien, generar programas de reforestación. Otro compromiso, no firmado pero compartido, es la decisión de erradicar la violencia contra la mujer y propiciar programas con capital semilla para que pueda tener independencia económica.

Curiosamente no apareció en el cuestionario el tema de la violencia política y los ataques a Quito. Pabón y Churuchumbi, cuestionados por los mismos participantes, se lavaron las manos de sus acciones al lado del correísmo o de Leonidas Iza: desde ahora se declararon mediadores para la paz. Eso promete.

Los seis candidatos que no encontraron alguna autoridad de otra provincia digna de admirar seguramente tienen la razón. Y la comparecencia a la que asistieron permitió ratificar que muchos de ellos tampoco lucen preparados para el cargo que quieren ejercer.
Lugares comunes, propuestas manidas y populismo a la carta: es lo que exhibieron en su mayoría.    

Foto: CNE

1 Comment

  1. Y hay alguien que se tome seriamente los «debates» que al final no son más que espacios de comedia? Literalmente los debates son espacios donde los delincuentes tiran bombas de humo (palabra clave humo) a la ciudadanía para ver si rasgan un voto a última hora de los indecisos o a ver si le dan a los fanáticos una razón para que crean que van a «votar bien». No hay explicaciones razonables, todo lo que venden es parte del mundo de los sueños, un mundo donde el dinero es infinito y las «buenas intenciones» sobran y siempre terminan en resultados positivos.

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